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Contagio de Ébola en España: De epidemia informativa a crisis de comunicación

Ya se sabe, es aquello de “en casa del herrero, cuchillo de palo” y que lo urgente no deja paso a lo importante. Y es que nos pasamos el día comunicando todo aquello que nuestros clientes tienen que contar y este post, que teníamos pendiente desde el viernes pasado, ha decidido alargarse durante toda la semana.

Nos hemos llegado a plantear si podría aportar algo nuevo que añadir a los ríos de tinta derramados sobre lo que se ha hecho mal (mucho) y bien (poco) entorno a la comunicación sobre el virus del Ébola. Lo más reciente, un artículo de Joan Carles March, director de la Escuela Andaluza de Salud Pública, publicado hoy mismo y que habla explícitamente de la “mala” comunicación entorno al ébola.

El viernes pasado asistimos a la mesa redonda “Los agujeros negros de la comunicación en la crisis del ébola” en el Col·legi de Periodistes de Catalunya. La moderadora de la mesa era la recién nombrada finalista del
Premio Boehringer Ingelheim, Mònica López-Ferrado, periodista científica y coordinadora del suplemento ARA Ciència. Intervinieron en la mesa Milagros Pérez Oliva, periodista especializada en salud de El País; Lali Cambra, coordinadora de comunicación de Médicos Sin Fronteras (MSF) y Javi Granda, periodista especializado en salud que asistía en calidad de vicepresidente de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), entidad que ha alzado la voz en varias ocasiones contra la mala gestión comunicativa de la crisis sanitaria del ébola, emitiendo varios comunicados sobre esta cuestión. La cuarta invitada de la mesa era Gemma Revuelta, subdirectora del Observatori de la Comunicació Científica de la Universitat Pompeu Fabra (UPF).

Mònica López-Ferrado abrió la sesión recordando los errores cometidos por las autoridades y los medios de comunicación. A continuación, entre todos diseccionaron la secuencia de los hechos sucedidos desde que el pasado 6 de octubre se confirmó la infección por el virus del Ébola de Teresa Romero, en lo referente a la comunicación sobre esta enfermedad, y que tuvo su punto álgido en la rueda de prensa que ofreció la ministra de Sanidad, Ana Mato, el día 7 de octubre por la tarde, al conocerse la confirmación diagnóstica del primer caso de ébola contraído fuera de territorio africano.

Ponentes y asistentes coincidieron, durante la mesa redonda, en la existencia de una cadena de errores y un cúmulo de despropósitos. Así lo recogía también Cristina Aced en su crónica del mismo viernes 17 de octubre. Aced coincidió en la fila cero de este acto con la directora de Galènia, la Dra. Margarida Mas. Y así también lo puso de manifiesto durante la mesa redona Milagros Pérez Oliva, que afirmó que “la crisis sanitaria del ébola se ha agravado por la mala gestión de la comunicación” y apoyó sus declaraciones en un artículo del día 8 de octubre en el que ya comentaba que “la gestión de esta crisis exige una autoridad indiscutible y solvente que genere confianza. Y eso no se improvisa”, en una crítica a la nefasta gestión de la ministra Ana Mato. Pérez Oliva explicó que parte del problema se debió a una dificultad endémica de los medios de comunicación y es que “el momento de mayor demanda informativa coincide con el de más incertidumbre y mayor desinformación”, de forma de los medios de comunicación se volcan en una carrera para llenar páginas con la máxima cantidad de información posible, de lo que necesariamente se resiente el rigor, y añadió que “a este hecho conocido se le añadió una diferencia respecto a otros casos anteriores: la actuación descoordinada de las autoridades, que aumentó el descontrol”. Milagros Pérez Oliva prosiguió subrayando la competición entre los medios de comunicación: “Muchas veces, ante un tema como este, los medios de comunicación entran en una espiral de competición y la cantidad llega a ser más importante que la calidad, y por lo tanto buscan una manera para responder a la máxima expectativa que tiene el público”.

 

Según Pérez-Oliva, “los medios tienen la necesidad de personalizar la información y poner mucho énfasis en los detalles personales”, explicó la periodista, y se discutió ampliamente sobre los motivos que llevaron a que algunos medios publicaran las polémicas fotos de Teresa Romero ingresada en el Hospital Carlos III. Pérez-Oliva terminó su reflexión señalando el descontrol de la gestión de la información en programas de televisión que no eran informativos, sino de entretenimiento, con múltiples tertulianos que con sus opiniones sin fundamento sólo añadían más desinformación a un asunto muy delicado.

La visión de Lali Cambra, la coordinadora de comunicación de Médicos Sin Fronteras, fue clara. Cambra puso énfasis en la gravedad de la situación en África y en el hecho de que a nadie le importó el ébola hasta que llegó a España, y por lo tanto a Europa. “Para nosotros la crisis del ébola es una realidad desde el mes de marzo, con los primeros casos en África; en junio ya se consideraba epidemia de salud global y ya estábamos alertando de los peligros. Ha sido con el contagio de Teresa Romero que hemos empezado a recibir peticiones de los medios de comunicación y nos han empezado a preguntar qué ha fallado en el caso de Teresa. Pero nosotros no podemos responder a esta pregunta”, explicó Lali Cambra, que se mostró perpleja ante algunas de las preguntas de los medios. También explicó que uno de los aspectos que más interés generó en los medios fueron los detalles entorno al protocolo y la colocación del traje de protección, las condiciones de trabajo y el período de entrenamiento del personal sanitario cooperante, motivo por el cual MSF preparó un vídeo explicativo.

Tomó luego la palabra Javi Granda, quien hizo una revisión exhaustiva de los aspectos más “bochornosos” de lo que, en pocos días, ya había adquirido dimensiones de crisis de comunicación sin precedentes. Granda empezó por recordar que lo que mal empieza, mal acaba, y que la rueda de prensa, que tenía que estar planificada al milímetro, ya empezó con 20 minutos de retraso porque no se encontraba la llave de la cabina de sonido y que hubo que acudir al personal de mantenimiento, lo que ya conllevó mucho nerviosismo entre los asistentes. La rueda de prensa de la ministra Mato ha entrado en la historia de los documentos que son el perfecto manual de lo que NO hay que hacer ante una crisis, y la analiza bien Natalia Sara en su blog.

Dejaremos para otros posts la tarea de hacer un análisis más profundo de otros aspectos relacionados con la comunicación de esta crisis y seguiremos con la crónica de la mesa redonda.

Javi Granda continuó con el relato y análisis de los hechos, desde la decisión de no dejar que el hospital de Alcorcón hiciese ninguna comunicación hasta las conocidas y polémicas declaraciones del consejero de Sanidad de Madrid, que afirmó que “no hace falta hacer un máster para ponerse el traje”, pasando por las imágenes de los medios de comunicación asaltando a los vecinos de Teresa Romero en busca de declaraciones y notificándoles el estado de Teresa, las bochornosas imágenes de centenares de medios apostados delante de la casa de la madre de Teresa en un pequeño pueblo de Lugo, las noticias constantes sobre Excalibur, el perro de la sanitaria que terminó siendo sacrificado, y un largo etcétera que debería ser motivo de una profunda autocrítica por parte de algunos medios de comunicación.

Granda se detuvo a continuación en los aspectos éticos del trabajo de los medios de comunicación, retomando el debate iniciado por Milagros Pérez-Oliva sobre las fotos tomadas a la sanitaria afectada de ébola durante su ingreso hospitalario, que se asemejan más a fotos de paparazzi persiguiendo imágenes robadas de famosos en la playa que no a imágenes de una enferma afectada de una enfermedad tan grave en un hospital. Respecto a este punto, Granda subraya el posicionamiento de ANIS, que publicó un comunicado sobre el derecho a la intimidad de los pacientes. Pero los despropósitos siguieron y aún El Periódico justificaba la publicación de las imágenes de la enferma, mientras los tertulianos de todos los programas especulaban sobre cómo se habían conseguido aquellas imágenes.

Pero la guinda del pastel llegó de la mano de la COPE, que en un intento de adelantar trabajo, preparó la noticia del fallecimiento de la infectada por el virus del ébola, necrología que acabó publicado por error, y aunque la emisora de radio se esforzaba por negarlo, las capturas de pantalla ya corrían por las redes sociales como la pólvora, y otros medios la seguían, especulando sobre la incineración de la sanitaria.

“No es que no aprendamos, es que vamos a peor.” Con está rotunda afirmación empezó su exposición Gemma Revuelta, subdirectora del Observatori de Comunicació Científica de la UPF, que se centró en los principales factores que determinan el impacto de las crisis sanitarias (la gravedad de la enfermedad, el modo de transmisión, la infectividad y el contexto). En el caso del ébola, comentó, “tenemos todos los ingredientes”. Revuelta explicó lo sucedido en crisis anteriores, como la de la enfermedad de las vacas locas, la gripe A, y en la actual del ébola, analizando los datos del Informe Quiral.

En el debate posterior, y ya desde la fila cero, la Dra. Margarida Mas de Galènia intervino apoyando todo lo mencionado por los expertos de la mesa y apuntando a la necesidad de tener portavoces formados: “en casos tan graves, es necesario que sean expertos en la materia, para poder informar con autoridad y sin crear alarma social”. Gemma Revuelta comparó la gestión de esta crisis en España con lo ocurrido en Estados Unidos. Mas también añadió que en lugar de crear alarma entre los vecinos, los medios deberían haber servido para contextualizar la infección en el caso de Teresa Romero.

Tras los primeros días de caos informativo, y con un hashtag en Twitter que fue trending topic durante varios días (#MatoDimisión), el día 11 de octubre tomó las riendas de la comunicación de la crisis del ébola la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, por la parte política, y el Dr. Fernando Simón, por la parte técnica. El Dr. Simón presidió el recién creado Comité Especial para la Gestión en España de la Crisis del Ébola, aportando a este contexto lo que le faltaba: calma, transparencia, conocimientos y autoridad. En ese Comité, nombres conocidos del mundo científico como Toni Andreu, José Ramón Arribas o José Manuel Echevarría, entre otros, acompañaron a Simón en la puesta en orden, y la comunicación empezó a cobrar sentido. Más vale tarde que nunca. Se acaban de crear también una web y una cuenta de Twitter informativas.

Al empezar a redactar esta crónica sobre la mesa redonda “Los agujeros negros de la comunicación de la crisis del ébola”, nos enteramos con gran alegría de que, según las últimas informaciones, Teresa Romero ha superado la enfermedad y ha dado negativo en las distintas y últimas pruebas que se le han realizado. Alguna ventaja tendremos por el retraso en la publicación de la crónica.

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