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TICs y salud. ¿El futuro está en las nubes?

Pere Arribas presentaba, el pasado 25 de abril en la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), una conferencia sobre cómo las últimas tecnologías han incidido en el sector sanitario: TICs y salud ¿El futuro está en las nubes? era un título con un claro doble sentido que invitaba a reflexionar sobre el tema.

En el contexto de esta sesión informativa, entendemos por TICs todos los productos y servicios en los que se ven envueltos software, hardware y canales de comunicación. Actualmente, “nos encontramos en un círculo vicioso donde la tecnología ofrece servicios que dotan de muchísimas oportunidades a los usuarios” – explica Pere Arribas –. “Éstos piden cada vez más y mejores servicios, lo que genera un impacto sobre las empresas para que sigan ofreciéndolos junto a nuevos productos. Tecnológicamente avanzamos muy rápido, pero la cultura del usuario sobre las TICs corre a un ritmo más lento, y así nacen las barreras tecnológicas. Lo mismo pasa en las organizaciones, deben renovarse”. Esto es lo que denominamos gap de penetración digital.

La maduración digital es un proceso que depende de dos grandes dimensiones, a saber, la gestión y la estrategia, y las iniciativas tecnológicas. De estas últimas existen cuantiosas propuestas, desde wereables hasta la famosa y últimamente aclamada impresión 3D, pasando por la conectividad que ofrecen la nube y la banda ancha, y la información proporcionada por el big data. “No obstante, la maduración digital de las empresas es baja, y se debe a la falta de estrategia. Es la estrategia la que dirige la transformación digital, no la tecnología, y es la estrategia la que nos ayudará a reducir el gap”, declara Arribas. El sector sanitario tiene mucho que mejorar, y las palancas de cambio incluyen herramientas que potencien la comunicación interna entre empleados, la colaboración y la aplicación de la normativa europea sobre transparencia, administración electrónica y protección de datos.

El uso de las Apps en salud

Patricia García de Olalla focalizó su discurso en la propia experiencia del departamento de vigilancia epidemiológica de enfermedades de declaración obligatoria de la ASPB. Como ya comentó Arribas, “hay un gap muy importante, y nuestro trabajo en los próximos meses es reducirlo”, apunta García de Olalla, que describió diversas aplicaciones móviles que contribuyen al estudio y la prevención de brotes epidemiológicos mediante la participación ciudadana, como Mosquito Alert. De las 64 enfermedades de declaración obligatoria que monitoriza la ASPB, las más prevalentes son las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), para las que existen numerosas apps dirigidas a la población de riesgo. Algunas de ellas permiten valorar cómo funciona el tratamiento autoadministrado en pacientes, recoger las opiniones de profesionales sanitarios homosexuales sobre prevención en VIH a través de cuestionarios, promover conductas favorables para la salud, o avisar al usuario de que se acerca a un área de riesgo que él mismo ha registrado con anterioridad en su móvil a partir de experiencias previas.

Las ITS son enfermedades que causan una gran morbilidad, y más aún si se diagnostican con retraso. Manuel Fernández nos presentó una interesante estrategia de actuación móvil cuyo objetivo es promover las pruebas de diagnóstico de ITS a través de aplicaciones móviles. Lo curioso del asunto es que no se trata de crear una nueva app, sino de utilizar las ya existentes. Grindr y Wapo, por ejemplo, son apps dirigidas principalmente al colectivo homosexual, en las que usuarios de la misma zona geográfica pueden contactar entre sí y encontrarse. La primera cuenta con 130.000 perfiles en el área metropolitana de Barcelona, y la segunda, con 80.000 en toda Catalunya. Aprovechando esto, la ASPB introdujo una serie de pop-ups en estas aplicaciones con un link vinculado a su encuesta sobre ITS. Más de 2.600 personas respondieron, y unas 110 se sometieron a las pruebas de diagnóstico. A partir de aquí, los interesados tenían la posibilidad de contactar directamente con el equipo de la ASPB a través de Whatsapp – son más de 300 los que lo hacen – y realizar consultas sobre ITS, programación de visitas, drogas, etc.

Estas iniciativas facilitan el acceso rápido a la información validada, aportan innovación a los estudios de investigación y facilitan el seguimiento de los pacientes. Sin embargo, es necesario mejorar la calidad de esa información y contar con más recursos humanos y expertos.

Integración de datos sociales y sanitarios: un instrumento para avanzar en la atención centrada en las personas

La tecnología es un instrumento que debe servir para mejorar la vida de las personas”. Así comenzaba su intervención Pilar Solanes. Los sistemas sanitario y social comenzaron a desarrollarse en momentos muy diferentes y de manera distinta, sin pensar en que debían relacionarse. “No puede ser que una persona mayor, sola y con pocos medios reciba instrucciones contradictorias de un asistente social y de un profesional de la salud o que tenga que recorrer toda la ciudad en busca de un documento” – explica Solanes –. “Además, las zonas geográficas de cobertura del sistema social y médico son completamente distintas”.

Bajo este contexto, en 2013 nació un pequeño proyecto, ahora en fase piloto, que busca compartir los datos de ambas administraciones para crear un modelo de atención integrada y continuada. De momento se está implementado en una población muy concreta con características que fácilmente coinciden en ambos sistemas: personas mayores de 64 años con enfermedades crónicas y atención domiciliaria social y sanitaria del área Nova Esquerra de l’Eixample y Besòs.

Para conseguir su objetivo, el proyecto pasa por crear un sistema de información compartido. Esto ha supuesto superar varios obstáculos legales, técnicos, profesionales y tecnológicos. Así pues, ha sido necesario firmar un convenio entre la Generalitat de Catalunya y el Ajuntament de Barcelona para que esta medida no chocara con la ley de protección de datos y la confidencialidad de las historias clínicas de los pacientes. Además, teniendo en cuenta que el sistema sanitario y el social usan lenguajes distintos – HC3 y SIAS respectivamente –, se ha creado un Código de Identificación Único para el Intercambio de Información (CIP) y un traductor (SNOMED CT) que convierta ese código a vocabulario estándar.

Pilar Solanes hizo hincapié en que este proyecto y el uso de las tecnologías que lo hacen posible han de traducirse en una mejor atención al paciente. Si no, no sirve de nada. “Las TICs nos obligan a pensar de forma diferente. Estamos acostumbrados a pensar en un orden determinado y la tecnología hace que debamos cambiar nuestro modelos organizativo,  hacernos nuevas preguntas e innovar”.

Os dejamos el vídeo streaming de la conferencia:

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