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La decisión de abortar no mejora el pronóstico en pacientes con cáncer de mama

Proseguir con un embarazo mientras se recibe tratamiento para un cáncer de mama es totalmente compatible. Es más, la decisión de interrumpirlo no supone ningún beneficio para la paciente. Así lo explica Cristina Saura, investigadora principal del Grupo de Cáncer de Mama y Melanoma del Instituto de Oncología Vall d’Hebron (VHIO) en su tesis doctoral, dirigida por Javier Cortés, jefe de sección de Cáncer de Mama y Tumores Ginecológicos del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid.

Según Saura, el tratamiento debe ser lo más similar posible al de una paciente no embarazada, aunque recalca la necesidad de ser tratadas en un hospital con un equipo multidisciplinar de especialistas que pueda respuesta a cada una de las necesidades que vayan surgiendo. “La cirugía es una opción posible en cualquier momento del embarazo. Y a partir del segundo trimestre, la utilización de quimioterapia con antraciclinas o taxanos tampoco supone ningún riesgo para el neonato. Lo único desaconsejable es la utilización de radioterapia, de fármacos biológicos o de aquellos de los que no se disponga información sobre posibles interacciones durante el embarazo” apuntaba Cristina Saura.

Uno de los puntos más controvertidos siempre ha sido las posibles consecuencias del uso de la quimioterapia en el posterior desarrollo del neonato, pero los datos recabados en su trabajo por Saura desmienten esta posibilidad también. “Está comprobado que el empleo de quimioterapia no produce ninguna alteración neuropsicológica posterior. Tampoco hay complicaciones cardiológicas derivadas de la utilización de quimioterapia intrauterina”.

Centro de referencia

A día de hoy, el Hospital Vall d’Hebron es un centro de referencia en lo que se refiere al tratamiento de embarazadas con cáncer de mama. Esto ha sido posible gracias al trabajo que se viene realizando en el centro desde el año 2006. Fue entonces cuando se aplicó un protocolo para atender a este tipo de pacientes de una forma integral, empleando un equipo multidisciplinar formado por profesionales de Ginecología y Obstetricia, Medicina Fetal, Cirugía de Mama, Pediatría y Cardiología.

Desde entonces, más de 50 mujeres han sido tratadas en la unidad logrando unos resultados similares a los de otras pacientes jóvenes no embarazadas. Los datos obtenidos en esta unidad han sido los que Cristina Saura ha utilizado para fundamentar su tesis doctoral. “Es razonable que finalmente la mujer afectada decida abortar, pero ha de saber que hay alternativa y que la decisión deber ser personal, no médica” concluía.

Unidades como la del Vall d’Hebron, que ofrecen una respuesta a mujeres embarazadas a las que se les diagnostica un cáncer de mama, tiene cada vez más relevancia en un escenario donde esta situación comienza a ser cada vez más frecuente. El retraso en la edad del primer embarazo en los países desarrollados y el incremento del cáncer entre las mujeres con edades comprendidas entre los 30 y 45 años han sido dos factores que han influido en el incremento de estos casos. Tanto es así que en la franja de edad entre los 25 y los 29 años, uno de cada cinco casos de cáncer de mama diagnosticados se dan asociados a un embarazo, ya sea durante el mismo o en el año posterior a este.

 

Más información: Nota de prensa VHIO

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