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Implicación de los usuarios y gestión adecuada de la innovación, dos claves para lograr la sostenibilidad de los sistemas sanitarios del futuro

Garantizar la sostenibilidad de los sistemas sanitarios es una de las principales preocupaciones del sector. Los gastos cada vez mayores derivados del envejecimiento de la población, la cronificación de determinadas enfermedades o los avances en medicamentos y tratamientos tecnológicos hacen que la balanza se desequilibre ante unos ingresos que en el mejor de los casos se mantienen iguales.

Para hablar de la situación actual del sector, el IESE Barcelona organizó la pasada semana su 24 Encuentro de la Industria Sanitaria. Una cita que se ha convertido ya en todo un clásico y en el que expertos tanto nacionales como internacionales ofrecieron su visión sobre cómo lograr esa tan deseada sostenibilidad.

“La sociedad quiere gastar más en cuidados de salud, es evidente, pero al mismo tiempo se encuentra con muchas otras presiones, como la educación. Por eso, a la hora de destinar inversiones hay que asegurarse que estas van a suponer la mejor opción posible para garantizar la sostenibilidad” explicaba Nuria Más, profesora de la IESE y organizadora del encuentro.

Para poder garantizar un sistema sanitario sostenible, Más es partidaria de desarrollar una visión estratégica, que identifique claramente cuáles son las prioridades y objetivos a perseguir. Una vez hecho esto, es necesario diagnosticar los retos que se han de afrontar, para lo que resulta importante desarrollar sistemas de alerta temprana, así como saber identificar las potenciales ventajas en eficiencia.

Por último, considera importante el crear prácticas que ayuden a fomentar la sostenibilidad, para lo que resulta imprescindible saber aprovechar la tecnología que ofrece oportunidades de impulso y ampliar las pautas de práctica que ayuden a mejorar la eficiencia. “Pero no basta con saber cuál es la respuesta para garantizar la sostenibilidad. Si sabemos lo que hay que hacer, hemos de ir a hacerlo. Los cambios empiezan cuando alguien da el primer paso” concluía Nuria Más.

El coste de la innovación

Ante la dificultad de conseguir aumentar los ingresos, los esfuerzos por mantener la sostenibilidad se han centrado en los últimos años en controlar o reducir los gastos. Para eso se han puesto en marcha en diferentes países medidas destinadas a conseguir adecuar el crecimiento de los gastos con el de la economía con más o menos éxito.

La partida de los gastos del sistema sanitario se ve influida por múltiples factores, cada uno con su propio peso específico. El envejecimiento de la población en los países desarrollados es señalado muchas veces como uno de estos factores. Sin embargo, para Manel del Castillo, director gerente del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, resulta en este sentido mucho más determinante la innovación.

“Cerca del 35% de los nuevos gastos están relacionados con la innovación. Cada vez surgen nuevos fármacos y tratamientos que ofrecen mejoras en el cuidado de la salud, pero con unos costes que muchas veces resultan imposibles de aceptar” señalaba del Castillo, para quien la falta en España de una agencia evaluadora con capacidad ejecutiva es un gran problema en este sentido.

“Muchos de los tratamientos nuevos que aparecen no son curativos, sino que aportan una mejora en la calidad de vida de los pacientes. En este sentido los aspectos de cobertura no pueden quedar en manos de los gestores o de los profesionales. Es necesario que sean expertos con decisiones bien fundamentadas quienes decidan si algo nuevo entra en la cartera de servicios”

Stephanos Tsamouris, director general de Roche Farma Spain también consideraba este aspecto esencial para trabajar en pos de la sostenibilidad del sistema sanitario. “Cada vez tenemos mejores soluciones en salud, pero hemos de ser capaces de poder evaluar adecuadamente su eficiencia para ayudar al sistema de salud a tomar las decisiones correctas. Tenemos que poder evaluar las innovaciones y desarrollar un uso más eficaz de los medicamentos basados en los datos que ahora somos capaces de obtener.”

Sin embargo, donde Manel del Castillo consideraba que hay un mayor margen de maniobra para trabajar en pos de la sostenibilidad es a nivel de la microgestión o como se organizan los servicios. Para esto, el principio básico para tomar cualquier decisión es que esta se encuentre fundamentada en la evidencia clínica para dar la mejor atención posible a los pacientes.

De esta forma, del Castillo resaltaba medidas innovadoras que en el Hospital Sant Joan de Déu se están llevando a cabo para mejorar sus servicios, destinadas en último término a lograr una mejor salud y calidad de vida de sus usuarios. Pero que paradójicamente y debido al modelo existente de pago por servicio estaban resultando contraproducentes para la propia sostenibilidad del hospital.

“Hemos puesto en marcha un programa de control de la diabetes a distancia con el que hemos conseguido reducir prácticamente a cero los ingresos por descompensación de los adolescentes. Si conseguimos tener finalmente una población totalmente controlada y más sana, nos encontraremos con que nuestros ingresos serán cero, por este modelo basado en el pago por servicio” señalaba, al tiempo que apuntaba a la necesidad de un cambio en el cual se pagase por proceso para no acabar penalizando precisamente este tipo de iniciativas que bien entendidas pueden ayudar a reducir los gastos de una forma muy importante.

Implicación de los usuarios

De una forma muy similar se expresó también Josep Santacreu, consejero delegado de DKV, para quien la implicación de los usuarios de los servicios sanitarios es fundamental para conseguir esta tan deseada sostenibilidad. “Las personas por sí mismas pueden mejorar mucho su salud o empeorarla. Tenemos que conseguir hacerles entender que de ellos también depende conseguir mantener el sistema”.

Así se entienden por ejemplo estrategias destinadas a aprovechar toda la potencialidad de los nuevos dispositivos de comunicación para desarrollar herramientas que ayuden y anime a los usuarios a adoptar hábitos de vida saludable. “Nosotros hemos puesto en marcha una app que valora tu estado de salud y te ofrece simples consejos que pueden hacer que vayas mejorando poco a poco. Esto también es sostenibilidad”.

Santacreu también incidió en la necesidad de afrontar una reforma en la forma de pago de los servicios, donde se prime más calidad. Para eso, cambiar del actual modelo de pago por episodio a un pago por proceso al tiempo que se incluyan incentivos para aquellos usuarios de demuestren una implicación en mejorar su estado de salud pueden ser dos de las claves de futuro. Pero todo esto sin perder nunca de fondo que la seguridad y la calidad en la atención del paciente han de ser primordiales.

Margarida Mas, delegada territorial de ANIS Catalunya y directora de Galènia, fue invitada a la Jornada.

 

 

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