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La edición genética centra el interés del Informe Quiral 2017

Desde que hace algo más de dos décadas el microbiólogo Francis Mojica describiera unas secuencias repetidas en arqueas a las que puso de nombre CRISPR y su papel en los mecanismos de inmunidad de las células procariotas, los avances en edición genética han sido incontables. Se había descubierto un método rápido, efectivo y barato de modificar el ADN y a partir de ahí, el desarrollo tecnológico ha seguido un ritmo exponencial y los medios de comunicación han prestado un gran interés al tema de la edición genética.

Por ese motivo, el Informe Quiral del 2017, una iniciativa del Centro de Estudios de Ciencia, Comunicación y Sociedad de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y que cuenta con el apoyo de la Fundación Vila Casas, se ha querido centrar en analizar cuál ha sido la información que se ha transmitido a la sociedad respecto a este tema, valorando tanto las aplicaciones que tiene en seres humanos como otros aspectos como la aplicación en cultivos y ganadería o los riesgos que esta edición genética puede suponer.

En este informe no solo se ha hecho un seguimiento de las noticias publicadas en los principales medios durante el último año, sino que además para estudiar como se ha ido construyendo el discurso respecto a esta tecnología se ha comparado esta cobertura periodística actual con la que se realizaba hace tan solo 20 años, identificando nueve categorías que indicaban los enfoques más frecuentes que se utilizaron a la hora de informar sobre este tema.

Así han podido ver como en esos primeros años las piezas periodísticas se centraban en torno a la categoría de vectores –en donde se agrupan todas las menciones al uso de virus u otros vectores como vehículos para insertar material genético en las células– así como en riesgos de la edición genética y enfermedades susceptibles de mejorar gracias a su aplicación.

Ahora en 2017 el panorama es diferente, y el discurso se centra sobre todo en los avances y las ventajas que representan las nuevas técnicas de edición. Se habla así mismo más de dilemas y decisiones que tienen que ver con la ética y la responsabilidad que de riesgos concretos o cuestiones de seguridad. “Hay un enfoque más positivo por lo que respecta a los problemas técnicos y de seguridad, aunque se profundiza un poco más en los aspectos éticos” señaló Gema Revuelta, una de las autoras del Informe Quiral 2017 y directora del Centro de Estudios de Ciencia, Comunicación y Sociedad de la UPF

La construcción de metáforas

Al hablar de aspectos tan complejos y técnicos como es la edición genética, la tendencia es a emplear metáforas que ayuden a divulgar entre un público con menos conocimientos todos estos avances. Esta construcción de metáforas también ha sido tenida en cuenta en la elaboración del informe. “Sin duda la que más ha terminado cuajando ha sido la del corta y pega. A partir de 2013 acaba convirtiéndose en sinónimo de CRISPR/CAS9 y en 2017 termina de popularizarse definitivamente” añadió Revuelta.

Otro aspecto que se ha estudiado ha sido el de las búsquedas en Google, una muestra indirecta del impacto que tiene la información aparecida en los medios sobre la curiosidad de la ciudadanía y así lo explicó Gema Revuelta. “Una vez que ven o leen en los medios que se habla de una determinada cuestión de edición genética, a continuación quieren saber más y para eso recurren a internet. Saber que términos está buscando la gente es por tanto un buen indicador para entender cuales han sido los motivos que han originado este interés en el público general”. Los resultados demostraron como este interés ha ido creciendo en los últimos años, centrándose la mayor parte de las búsquedas (hasta un 39%) en el término CRISPR, quedando el resto más distanciadas.

Como conclusión del informe, los autores elaboraron una serie de recomendaciones a todos los actores que intervienen en la comunicación, tanto investigadores como profesionales de la comunicación, para llevar a cabo de una manera responsables su trabajo. “Es muy importante no ayudar a generar falsas expectativas entre la población. En este sentido se ha de ser muy cuidadoso a la hora de matizar cuál es el estado real de la investigación y la aplicación en medicina e informar sobre el futuro de una manera más transparente, no solo centrándose en los aspectos más llamativos” concluyó Revuelta.

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