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Un nuevo fármaco actúa como imán entre las células tumorales y los linfocitos en pacientes con cáncer de mama HER2+

Uno de los principales obstáculos con los que se encuentra la inmunoterapia para su desarrollo es el de conseguir que el sistema inmune ataque solamente a las células tumorales. Un trabajo liderado por el Dr. Joaquín Arribas, del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), ha sido capaz de desarrollar un fármaco que actúa como un imán para que los linfocitos solo ataquen a las células malignas.

Esto ha sido posible gracias a un trabajo previo que ha permitido identificar una proteína, la p95HER2, que solo se encuentra presente en las células tumorales. A partir de aquí, el equipo de Joaquín Arribas ha sido capaz de desarrollar y demostrar la eficacia de un fármaco, el p95HER2-TCB, que actúa como un puente entre las células tumorales y los linfocitos aprovechándose de esta proteína. Así se puede combatir el tipo de cáncer de mama HER2+ en pacientes que no responden a otros tratamientos, y hacerlo con inmunoterapia y de manera dirigida únicamente a las células tumorales.

Este trabajo se acaba de publicar en la revista Science Translational Medicine, cuya primera autora ha sido la Dra. Irene Rius, y también han participado investigadores del CIBERONC, así como varios grupos de investigación del VHIO juntamente con los departamentos de Oncología y Patología del Hospital Universitario Vall d’Hebron, siendo un ejemplo de las sinergias derivadas de la investigación en un campus de excelencia y evidenciando de nuevo un esfuerzo colaborativo de investigadores del Vall d’Hebron Barcelona Hospital Campus.

Un imán para las células tumorales

Recientemente se ha empezado a desarrollar un nuevo tipo de fármaco llamado TCB (anticuerpos biespecíficos de células T). Estos anticuerpos pueden ser muy selectivos e ir directos a unirse a una proteína concreta, en este caso, a la p95HER2, presente exclusivamente en células tumorales y no en tejidos sanos. Además, son biespecíficos, porque tienen una estructura bipartita, lo que significa que tienen dos sitios de unión (como dos brazos), por lo que pueden a la vez unirse a las células del sistema inmune y a la célula tumoral, llevando literalmente de la mano a los linfocitos hasta la célula tumoral y no a otra, lo que media la destrucción de esta última.

Este nuevo fármaco funciona como un imán que hace que el sistema inmune de la propia paciente sea atraído por las células tumorales, se dirija directamente a ellas y las ataque, sin que esta respuesta afecte al resto de células sanas. “Se crea de esta forma una especie de puente muy específico entre el linfocito de la paciente y su célula tumoral que nos permite una respuesta muy dirigida y controlada para tumores de mama HER2+. Hemos conseguido llevar un tratamiento de inmunoterapia «a domicilio». Al sistema inmune le faltaba la dirección exacta del tumor, y ahora sabe que debe llevar el linfocito hasta las células que expresan la proteína p95HER2”, explica el Dr. Joaquín Arribas.

Lo cierto es que las pacientes con tumores de mama HER2+ que se pueden beneficiar de este tipo de terapia son aproximadamente un 10%. Tan solo aquellos que expresan la proteína p95HER2 se pueden beneficiar de este fármaco, y esto supone un 40% de los tumores HER2+, que a su vez suponen entre el 20 y el 25 % de todos los cánceres de mama. “Aunque aparentemente y de inicio no haya muchas pacientes que se puedan beneficiar, lo cierto es que aquellas que lo hagan podrían obtener un enorme beneficio, y esta es, precisamente, la filosofía de las terapias más personalizadas, ir a ofrecer terapias muy específicas a colectivos de pacientes que no se benefician de otros tratamientos. Y es que, aunque el 70% de las pacientes con cáncer de mama HER2+ se están curando, hay un 30% que no lo hacen y que ahora podrán tener una opción”, nos cuenta el Dr. Arribas, sobretodo si tenemos en cuenta que tiene especial utilidad para pacientes que han desarrollado una metástasis y que hasta la fecha no contaban con opciones terapéuticas efectivas.

Un largo camino para llegar aquí

 Han sido necesarios diez años de investigación hasta poder llegar a este nuevo fármaco. Tras identificar la proteína p95HER2 y ver su utilidad como posible biomarcador para un tipo de pacientes que no respondía a tratamientos convencionales, el Dr. Arribas y su equipo se plantearon la posibilidad de utilizar dicha proteína como una diana terapéutica.

En este trabajo de investigación ha sido fundamental el empleo de ratones humanizados, un modelo animal experimental que va un paso más lejos que los ratones avatar, ya que además del tumor de una paciente se les tiene que trasplantar el sistema inmune de la misma paciente. “La generosidad de las pacientes siempre es una constante en todos los estudios, y su papel es crucial. Aquí ha tenido un doble valor, porque no solamente nos han facilitado muestras de sus tumores, sino también han donado su sangre para poder desarrollar estos experimentos. Si no hubiéramos humanizado los ratones con sangre de la propia paciente, no podríamos haber llevado a cabo este proyecto”, comenta el Dr. Arribas.

Acabar la fase preclínica sin embargo solo es una etapa más. Ahora es necesario llevar a cabo un proceso que permita adaptar el fármaco y que este sea usado en humanos, algo que no debería demorarse en exceso. “Una vez que sea biodisponible y se pueda administrar habría que empezar su producción e iniciar ensayos clínicos con pacientes. Además, el mismo mecanismo podría usarse, por ejemplo, para hacer esta entrega «a domicilio» de quimioterapias existentes que no se usan por su elevada toxicidad, pero que con este mecanismo irían dirigidas solo a la célula tumoral. Se trata de un nuevo camino a recorrer, pero que promete grandes resultados”, concluye el Dr. Arribas.

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