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Omomyc, un paso más cerca de llegar a la práctica clínica

Hace 20 años Laura Soucek tuvo una idea… Si resulta que el oncogén Myc es fundamental en el desarrollo de las células tumorales ¿por qué no inhibirlo? Durante años recibió la misma respuesta por parte de la comunidad científica: esto es imposible. Eso no detuvo a Soucek, que constató que el dicho es bien cierto: lo imposible solo tarda más en llegar. Ahora, al frente del Grupo de Modelización de Terapias Anti-tumorales en Ratón del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) y como directora ejecutiva en Peptomyc (empresa spin-off del VHIO que fundó junto con Marie-Eve Beaulieu), parece que su sueño está un paso más cerca de convertirse en realidad.

Omomyc, un polipéptido diseñado para inhibir la función de Myc, ha quemado una nueva etapa en su camino hasta la práctica clínica. Un trabajo publicado en la revista Science Traslational Medicine, cuya primera autora es Marie-Eve Beaulieu, ha demostrado que puede emplearse contra el cáncer de pulmón no microcítico, el subtipo más agresivo y mortal en mujeres y hombres.

Hasta ahora, el equipo de Soucek había conseguido, mediante terapia génica, inhibir a Myc gracias a Omomyc, un transgén creado para ello. Ya en 2014 se hizo difusión de ello y de su eficacia en el tumor cerebral más agresivo. Pero, a pesar de los buenos resultados en el laboratorio y la casi inexistencia de efectos secundarios, no era posible plantear una terapia antitumoral si no se conseguía convertir a Omomyc en administrable en el organismo en forma de fármaco. En esto han trabajado Soucek y su equipo durante los últimos años. Finalmente se ha logrado. Omomyc ya es una miniproteína que se puede administrar por vía intranasal y por vía sistémica. Se ha comprobado su eficacia en modelos animales y su escasez de efectos secundarios, reduciendo los tumores en el estudio, parando su crecimiento e incluso consiguiendo que sean menos agresivos.

En esta publicación, inicialmente las investigadoras exponen que la administración de Omomyc por vía intranasal se tolera bien y que el fármaco reduce el grado tumoral y bloquea su crecimiento. Seguidamente, demuestran que el fármaco también puede ser administrado por vía sanguínea. “En este estudio demostramos que Omomyc puede ser administrado por vía intravenosa sin producir efectos secundarios en el ratón e impedir el crecimiento tumoral, hecho que nos permite extender esta nueva terapia al tratamiento de otros tipos de cáncer y sus metástasis en diferentes órganos”, apunta Laura Soucek, última autora del trabajo.

© VHIO – Vall d’Hebron Institut d’Oncologia

Myc, un gen clave para el cáncer

La importancia del gen Myc en el desarrollo del cáncer es sabida desde hace mucho tiempo. Resulta esencial para que las células tumorales puedan dividirse, además de ayudarlas en su metabolismo, que es muy exigente. También es responsable de que estas células tumorales sean invisibles para el sistema inmunitario. Todo esto convierte a Myc en un pilar fundamental para el desarrollo de la enfermedad y, a pesar de que todo el mundo sabe que es una diana clave en la supervivencia del cáncer, nadie ha sido capaz de desarrollar un inhibidor hasta ahora.

La inhibición de Myc serviría por tanto para acabar con las células cancerígenas a través de diferentes mecanismos. “Los beneficios de inhibir Myc eran conocidos, pero faltaba la herramienta precisa. Ahora nosotros hemos demostrado que Omomyc, en su nueva forma de miniproteína, tiene capacidad suficiente para penetrar hasta el núcleo e inhibir Myc para bloquear la progresión del tumor”, explica Marie-Eve Beaulieu.

Lo imposible solo tarda más en llegar

Sin duda uno de los grandes obstáculos con los que se ha encontrado Soucek a lo largo de estos años en los que ha estado trabajando en el desarrollo de Omomyc ha sido el de superar el escepticismo que ha imperado en la comunidad científica ante lo que se consideraban retos imposibles de superar. Pero una a una se han ido pasando las diferentes etapas de desarrollo del medicamento demostrando su viabilidad, estando cada vez más cerca su posible aplicación en la práctica clínica. Una vez demostrada su seguridad y eficiencia en los diferentes ensayos con modelos de ratón, ahora se espera que en el año 2020 se puedan llevar a cabo las primeras pruebas en pacientes.

Nuestra estrategia es completamente diferente a los intentos anteriores para inhibir Myc. La miniproteína de Omomyc es suficientemente grande para plegarse adecuadamente y adaptarse a la estructura desordenada de Myc, hecho que confiere una alta especificidad a la inhibición, añade Soucek. De esta forma, Omomyc emerge como el primer inhibidor de Myc que impide el crecimiento tumoral de forma segura sin generar efectos adversos severos o irreversibles.

Una vez se ha demostrado tanto la seguridad como la eficiencia de este nuevo fármaco en el tratamiento de los tumores, el siguiente paso que queda por dar será el de comenzar con la producción industrial del péptido. Una vez que esto sea posible, se podrá empezar con los ensayos clínicos en pacientes.

Desde Galenia hemos colaborado desde sus inicios en la comunicación de este gran proyecto. Ya en 2014, acompañamos a Soucek y su equipo en lo que fue la presentación en sociedad de Omomyc como transgén y sus esperanzadores resultados, y en esta ocasión seguimos en el Front Row para ayudar a dar a conocer este importante avance.

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