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¿NOS SUSTITUIRÁ LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL? ¿QUÉ OPORTUNIDADES NOS PRESENTA?

Aunque parezcan fenómenos eternamente nuevos, la Inteligencia Artificial (IA) o el Machine Learning son términos de los que se viene hablando desde hace muchos años. Primero de una forma teórica, casi abstracta, como un proyecto siempre a la vuelta de la esquina y, posteriormente, con ejemplos concretos que son ya una realidad.

Durante los últimos años, hemos venido informando de la aplicación de la Inteligencia Artificial, principalmente en el sector de la salud, y hemos asistido a importantes eventos divulgativos en los que, en muchas ocasiones, ha sido el elemento central.

Si nos tuviéramos que quedar con dos conclusiones que resuman la importancia de la Inteligencia Artificial en el sector salud, serían: por una parte, el beneficio que reciben los pacientes debido a los resultados que se pueden conseguir a través de su utilización, y por otra, su aporte a la sostenibilidad del sistema sanitario y el ahorro de costes que representa.

En la quinta edición del evento “The Future of Leadership Development Conference”, organizado por IESE Business School  en abril del año pasado, el Dr. Darío Gil de IBM Research, durante la sesión “The Future of Management In An Artificial Intelligence-based World”, nos introducía una serie de conceptos que nos gustaría recuperar.  Términos como Deep Learning, Neural Networks o Machine Learning se incluyen consecutivamente unos dentro de otros simulando muñecas rusas cuyo gran recipiente final sería la Inteligencia Artificial. Esto se traduce en un sinfín de aplicaciones prácticas entre las que se incluían inicialmente la traducción de idiomas, la transcripción de discursos, la detección de objetos o el reconocimiento facial.

Contrario a lo que pueda pensarse, desarrollar estas aplicaciones necesita de la intervención humana. En el caso concreto del Deep Learning, la enseñanza no surge espontáneamente; son los seres humanos los que asignan etiquetas para su posterior asimilación, y en el caso de las denominadas Neural Networks tiene que haber una reacción inicial para que se produzca una generalización.

Asimismo, la Inteligencia Artificial ha experimentado una evolución progresiva desde sus primeros pasos como un estado emergente en el que los beneficios eran limitados, centrados en unas tareas simples y muy enfocadas, hasta un estado revolucionario en el que encontramos su uso de forma cotidiana.

Además, la Inteligencia Artificial penetra en diversos sectores tradicionales, tales como el gubernamental, el de finanzas, la agricultura, la energía, la salud, la educación, el ámbito científico, o influyendo en soluciones de negocio.

IA APLICADA EN EL CAMPO DE LA SALUD

La sostenibilidad es el concepto muchas veces reiterado y la principal consecuencia de la utilización de la Inteligencia Artificial en el campo de la salud. Pero lo es también la disminución del tiempo invertido en diferentes procesos de la práctica clínica, tales como el planteamiento de hipótesis, la realización de ensayos clínicos o la redacción de informes.

En el sector de la Oncología, somos testigos del surgimiento de iniciativas que utilizan la Inteligencia Artificial aplicada al diagnóstico, la medicina de precisión o la reducción de costes de los ensayos clínicos.

Concretamente en el campo de la medicina de precisión, las interacciones entre start-ups que desarrollan Inteligencia Artificial y grandes multinacionales farmacéuticas, como Roche y Novartis, abren paso para el descubrimiento, en un menor periodo de tiempo, de nuevos tratamientos basados el análisis de masivas cantidades de datos.

La automatización de la recopilación de datos y su actualización a tiempo real hace que el tiempo invertido en el reclutamiento de pacientes para ensayos clínicos se pueda ver reducido, un aspecto fundamental si se tiene en cuenta que esta fase representa casi el 30% de la totalidad de la duración del ensayo.

La apuesta de la Unión Europea por desarrollar un plan coordinado con los estados miembros para promover el desarrollo y uso de la Inteligencia Artificial en Europa es una prueba de ello. Este plan incluye la promoción de cuatro áreas clave, tales como el aumento de la inversión, la posibilidad de tener una mayor cantidad de datos disponibles, la promoción del talento y la garantía de confianza.

Sin embargo, la aplicación de la Inteligencia Artificial nos deja interrogantes que aún debemos responder.

¿SOMOS SUSTITUIBLES?

El desarrollo de la Inteligencia Artificial plantea diversas incógnitas y disyuntivas entre las que se encuentran, según el profesor Tomo Noda, de la Universidad de Shizenkan:

  • Su propósito: aumentar, que no reemplazar, la inteligencia humana.
  • Confianza y transparencia: el desarrollo y despliegue de los sistemas de Inteligencia Artificial y el manejo de los datos.
  • Destrezas: la responsabilidad de la educación para apoyar la evolución de la mano de obra.

Para el profesor Noda, este escenario plantea diferentes retos, sobre todo en términos de la educación que se demanda para el futuro, y señala la evidente necesidad de que las personas coexistan con la Inteligencia Artificial porque, al fin y al cabo, no cambiaremos lo que hacemos.

Para Noda, esto implica que debemos reconocer aquellos aspectos en los que somos mejores que las máquinas, tales como:

  • La comprensión del contexto y el establecimiento de una dirección basados en nuestras propias aspiraciones.
  • La definición de nuestro valor para resolver problemas complejos que impliquen soluciones intermedias.
  • La comunicación con otros, particularmente con aquellos que difieren en valores para obtener su apoyo y colaboración.
  • La destreza de lidiar con no rutinas, irregularidades e imprevistos.

Esto nos lleva a reformular respuestas en torno a las preguntas iniciales y plantear modelos colaborativos en los que las máquinas nos ayuden a integrar la creatividad.

Además, nos plantea aspectos a trabajar profundamente como seres humanos, tales como la transformación, la agilidad y el liderazgo. Noda nos motiva a preguntarnos, por ejemplo: ¿cómo podríamos captar la cooperación de personas que llevan a cabo tareas que la Inteligencia Artificial no puede hacer?

En este contexto, es necesario, según su opinión, que reconozcamos que los valores, la filosofía y la ética importan. Esto nos debe llevar a reconocer que una empresa no es solamente para los accionistas, sino también para la sociedad, y debe llevarnos a cuestionar quiénes somos y cómo podemos ser diferentes de las máquinas.

PIE DE FOTO: La Inteligencia Artificial se integra ahora de manera natural en sectores como el de finanzas, el de la salud o la educación.

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