Go to Top

EL 21% DE LA POBLACIÓN DE LA CIUDAD DE BARCELONA SOBREPASA LOS 64 AÑOS

Este año, el Informe sobre el estado de la salud en Barcelona, que realiza anualmente la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB), ha cumplido 35 años. El informe da una visión general de los principales aspectos relacionados con la salud de la ciudadanía y en él se incluyen tanto el contexto socioeconómico de la ciudad como las desigualdades territoriales.

La publicación, cuya coordinación editorial está a cargo de Galènia desde hace ya tres lustros, hace una radiografía de los servicios sanitarios, tanto en atención primaria como en urgencias y en la atención especializada hospitalaria entre otros, y sienta las bases para la aplicación de políticas sanitarias en la ciudad.

El informe correspondiente al año 2018 nos ha dejado datos relacionados con el envejecimiento y la salud reproductiva, así como indicadores demográficos. Según la última edición, en Barcelona viven 350.000 personas con una edad superior a los 64 años, la cifra más elevada desde 2001, o lo que es lo mismo, una quinta parte de la población de la ciudad corresponde a esta franja de edad. La esperanza de vida se sitúa en 86,7 años para las mujeres y 80,7 años para los hombres.

Esta prolongación viene acompañada, sin embargo, de un deterioro en la calidad de vida, agravada por dos factores fundamentales. El primero son las condiciones económicas: el 29,7% de los hombres y el 40,5% de las mujeres tienen algún grado de dificultad para llegar a final de mes;  el segundo, el hecho de que, de estas 350.000 personas, aproximadamente 90.000 viven solas en su casa, lo que agudiza el sentimiento de soledad y ausencia de compañía.

El sentimiento de soledad, al igual que la precariedad económica, es especialmente severo en el caso de las mujeres. El 30,5% con frecuencia o en ocasiones ha echado de menos tener compañía, frente a un 16,6% de los hombres.

Y los datos no mejoran en cuanto a la prevalencia de los problemas de salud psicológicos y físicos. El porcentaje de mujeres que consideran que sufren un mal estado de la salud, malestar psicológico o dolor moderado o fuerte es sensiblemente superior al de los hombres. Lo anterior, sumado al hecho de que ellas presentan un consumo de fármacos más alto, es evidencia de que esta etapa de la vida no se les presenta especialmente fácil.

MEJORAR LAS CONDICIONES DE VIDA: UN ESFUERZO CONJUNTO

Para paliar esta realidad, el informe de la ASPB expone la necesidad de adoptar una visión integral de la salud que incluya no solo el determinismo basado en la edad cronológica sino también la consideración de las experiencias vividas en el entorno, así como a lo largo de la vida.

El informe revela, por ejemplo, que el 46% de los hombres entrevistados y el 40% de las mujeres han asistido, durante el último año, a actividades organizadas en grupo. Es por esto que la ASPB subraya la necesidad de reforzar las iniciativas dedicadas a promover el envejecimiento activo y saludable. La ASPB destaca las actividades que realiza en coordinación con otras instituciones, tales como el programa Barcelona Salut als Barris (BSaB), en marcha desde 2007; las Escoles de Salut de la Gent Gran, el Programa Activa’t desarrollado en los parques de Barcelona, Baixem al carrer o el Gran circ.  Asimismo, la ASPB resalta el apoyo del Ayuntamiento con la puesta en marcha de la Estrategia sobre cambio demográfico y envejecimiento coordinada por el Área de Derechos Sociales.

LUCES Y SOMBRAS EN SALUD REPRODUCTIVA

La cara B del informe nos presenta datos referentes a la salud reproductiva de los habitantes de la ciudad. Mientras los embarazos y abortos en mujeres adolescentes (de 15 a 19 años) disminuyen, al igual que los casos registrados de VIH y SIDA en la población general, aumentan las infecciones de transmisión sexual (ITS): sífilis, gonorrea y clamidia.

Para la ASPB estas dos tendencias opuestas obedecen, por una parte, a la labor de prevención que se viene desarrollando, como el Programa SIRIAN, impulsado por la misma ASPB, que tiene como objetivo reducir los embarazos no deseados y aumentar los conocimientos en contracepción. Por otra parte, responde a la mejora en la detección y en los sistemas de vigilancia de este tipo de infecciones. En este sentido, la ASPB hace el seguimiento epidemiológico de estas enfermedades.

Existen otros condicionantes que contribuyen a que en la actualidad se cuente con datos precisos que permitan monitorizar las fluctuaciones en estas tendencias. La ASPB destaca no solo la sensibilización y la formación de los profesionales de la salud sino también la evolución de las pruebas diagnósticas, que, en la actualidad, son más sencillas, eficientes y accesibles.

PREVENCIÓN Y EDUCACIÓN: OBJETIVOS 2020

Al igual que la Estrategia compartida de salud sexual y reproductiva de Barcelona (ESSIR) lleva a cabo diferentes acciones para prevenir las ITS, la ASPB desarrolla iniciativas de prevención, vigilancia y control. Un ejemplo de lo anterior es la guía dirigida a escuelas Parlem-ne, no et tallis!, o el programa de atención CHemSex, de consumo de sustancias asociadas a las relaciones sexuales.

Para el 2020, la ASPB pretende continuar reforzando su trabajo en cuanto a prevención, ayuda asistencial y análisis a través de una campaña de sensibilización sobre las ITS, la promoción de la salud en la escuela, la dispensación a grupos específicos y de riesgo de la Profilaxis Pre-Exposición – una herramienta para la prevención del VIH–, la ampliación del programa ChemSex y la realización de un estudio de las parejas sexuales a través de una nueva aplicación para mejorar la colaboración entre los servicios asistenciales y la salud pública.

Share Button