Go to Top

COVID-19: un reto para los comunicadores científicos

Al margen de las cuestiones científicas, las explicaciones de cómo actúa la enfermedad e incluso su repercusión en la economía mundial, la aparición del coronavirus, denominado formalmente COVID-19, nos tiene que hacer reflexionar como comunicadores científicos sobre la labor de educación y prevención que adoptamos en situaciones como esta.

Desde la aparición del primer caso de coronavirus el pasado 31 de diciembre en la ciudad china de Wuhan, somos testigos de diversos escenarios susceptibles de ser analizados desde el punto de vista de quienes tenemos la responsabilidad de transmitir al público general información sensible sobre la salud, información que afecta directamente tanto a quien la recibe como a sus familiares y amigos.

Evidentemente, en un contexto de alarma global como el que nos encontramos, es natural que cada país o región tenga una forma muy particular de gestionar la emergencia, así como la información generada. En el caso de España, y tratando de extraer lo bueno de las circunstancias, nos gustaría destacar dos movimientos de los que hemos formado parte como consultores o como miembros. El primero de ellos es la participación activa de las autoridades sanitarias, queriendo ser parte de la solución y prevención, y el segundo, la proactividad de los informadores de la salud por divulgar información fiable y contrastada.

La responsabilidad de las organizaciones profesionales ante el exceso de información

Durante estos días hemos incidido en la importancia de que la población cuente con todos los datos hasta ahora disponibles y hemos contribuido con nuestro granito de arena a la comunicación, por parte de fuentes oficiales, de información actualizada y veraz.

En este sentido, la Agencia de Salud Pública de Barcelona ha publicado en su página web un listado de preguntas y respuestas sobre el COVID-19 que tienen como objetivo responder a las principales dudas que naturalmente surgen en este tipo de situaciones.

También el Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Cataluña (COEC) ha sido proactivo en mantener actualizada toda la información sobre el COVID-19 y sobre las recomendaciones dirigidas a sus asociados, entre las que se encuentran el uso de materiales adecuados durante los tratamientos y exploraciones a pacientes, así como el lavado y desinfección de superficies.

Sin embargo, más allá de las medidas concretas señaladas, entre las que se incluye la enumeración de criterios para la detección de casos sospechosos, lo importante aquí es la celeridad y contundencia con la que la comunidad médica ha reaccionado para informar a sus asociados.

De igual forma, el Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña (CCMC) ha emitido un comunicado en el que se sugiere a sus colegiados abstenerse de participar en congresos y jornadas donde la afluencia sea numerosa, recomendación a la que también se han sumado gran parte de los colectivos sanitarios, como el COEC entre otros.

La comunicación se debe adaptar a las circunstancias sin dejar de ser veraz

A estas reacciones por parte de los profesionales sanitarios se unen las de los periodistas de salud y otros colectivos.

La plataforma Salud sin Bulos, bajo la coordinación de Carlos Mateos, ha publicado el Informe Bulos sobre el Coronavirus 2020, en el que se dan recomendaciones para distinguir la información no fiable que circula sobre la enfermedad, especialmente en redes sociales.

Según afirma Mateos: “La desinformación sobre el virus ha batido todos los récords en cuanto a su rapidez y alcance mundial. Los bulos sobre el COVID-19 viajan más rápido que el propio virus y pueden ser más letales”.

En un evento dirigido especialmente a periodistas, la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) organizó el pasado lunes 2 de marzo el foro “Toda la verdad sobre el Coronavirus”, con la participación de representantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), del Ministerio de Sanidad, de la Sociedad Española de Salud Pública (SESPAS) y de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

Durante el encuentro los periodistas asistentes pudieron manifestar sus dudas sobre la enfermedad, así como escuchar las recomendaciones de los expertos. Un aspecto que quedó claro durante el transcurso de la actividad fue la responsabilidad que como comunicadores ejercemos en contextos como el actual. Tal y como señalaba Luis Serrano, vocal de ANIS, en su columna de opinión Coronavirus. Por qué la comunicación tradicional no sirve, tenemos que ser conscientes de que el ciudadano accede a todo tipo de información por diversos canales y que como informadores nuestra responsabilidad es ofrecer información veraz.

En esta línea se manifestó José Jonay Ojeda, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y representante de la SESPAS, quien incidió en la importancia de informarse a través de fuentes fiables, ya sea en redes sociales o a través de otros canales. La información adecuada es casi tan importante como unas medidas preventivas adecuadas.

Según el criterio de los profesionales presentes en el foro, la información debe ser cuidada al detalle ya que todo transmite. Así lo manifestó Julio García, miembro de la Junta Directiva del SEIMC, quien criticó la frivolidad de algunos informadores al ilustrar las notas con música asociada a situaciones tenebrosas o catastrofistas. En este sentido, García incidió en que, además de información veraz, los informadores de la salud deben cuidar los detalles de la información, porque todo comunica.

Juan Ayllón, virólogo, director del Área de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Burgos, destacó que es la primera vez que vivimos en directo la propagación de la enfermedad con todas las consecuencias que esto conlleva. Los expertos coincidieron, por lo tanto, en que la comunicación es fundamental tanto para la prevención como para la contención de la enfermedad.

Es por esto que los informadores y organismos oficiales debemos adaptarnos a las necesidades informativas de los ciudadanos. La OMS ha abierto recientemente su cuenta en la red social TikTok con el objetivo de tratar de difundir información veraz sobre el COVID-19 entre los usuarios de la aplicación.

Como comunicadores en salud deberíamos añadir a todo esto que la comunicación tradicional puede que sí sea eficaz, pero solo si se adapta al cambiante estilo de vida de la sociedad moderna.

Share Button