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Nos sobran las razones para dejar de fumar

Nos sobran las razones para dejar de fumar

Las cifras son apabullantes, contundentes y las autoridades sanitarias alrededor del mundo esperan que lo suficientemente convincentes para persuadir a la población de abandonar el hábito: 8 millones de personas mueren en el mundo cada año por causas relacionadas con el tabaco o su exposición a él y, en España, esa cifra se sitúa en 52.000 defunciones.

Los números, ya de por sí alarmantes, adquieren un nuevo dramatismo a la luz de la aparición de la COVID-19, así como el número creciente de estudios que parecen demostrar lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) se encargó de corroborar durante la reunión de un grupo de expertos el pasado 28 de abril: los fumadores tienen más probabilidades de desarrollar síntomas graves en caso de padecer COVID-19, en comparación con los no fumadores.

En este marco y, al margen de estos datos inquietantes, la OMS, como cada 31 de mayo Día Mundial sin Tabaco, lanza su campaña anual de concienciación, que este año adopta una preocupación añadida debido a la aparición de la pandemia.

La OMS advierte sobre las tácticas de seducción de la industria tabaquera

Este año la OMS quiere poner una especial incidencia en que sus mensajes puedan llegar a los más jóvenes. Para ello ha preparado una serie de mensajes que les permitan discernir y ser conscientes del mecanismo comercial que las grandes empresas tabaqueras ponen en marcha para captar más consumidores.

La ambición de la OMS es que los jóvenes se conviertan en una generación libre de tabaco.

Entre las tácticas que señala como evidencia de ese mecanismo de persuasión cita:

  • La oferta de más de 15.000 sabores especialmente atractivos para los más jóvenes.
  • Utilización de merchandising e influencers.
  • Patrocinio de eventos y fiestas.
  • Concesión de becas escolares.
  • Utilización de diseños elegantes y seductores.
  • Entrega de muestras gratuitas.
  • Colocación de productos en lugares visibles y de fácil acceso para la población más joven.

Aunque muchas de estas tácticas serían impensables en un contexto europeo, cabe recordar que no todos los países, ni sus sistemas sanitarios, aplican una legislación rigurosa al respecto, sino que, por lo contrario, se muestran laxos, permitiendo este tipo de incentivos.

Con un cálculo aproximado de 1.300 millones de consumidores de tabaco alrededor del mundo, la OMS quiere también poner en evidencia la elevada inversión presupuestaria de esta industria en marketing y publicidad, así como la penetración de estas tácticas persuasivas en diferentes canales como las redes sociales. 

COVID-19: una razón de peso para dejarlo

Unido a los esfuerzos por educar a las nuevas generaciones, se encuentra la situación de emergencia provocada por la COVID-19, que ha añadido más razones a la necesidad de desterrar el hábito del tabaco por parte de la población.

A estas alturas todos conocemos que la COVID-19 es una enfermedad altamente infecciosa que ataca gravemente los pulmones, por lo que las consecuencias derivadas del tabaquismo no hacen más que empeorar la respuesta del organismo hacia la enfermedad. En palabras de la OMS: “Los datos de investigación disponibles hasta la fecha parecen indicar que los fumadores tienen un mayor riesgo de desarrollar síntomas graves y de fallecer a causa de la COVID-19”.

En este sentido la American Heart Association es taxativa al afirmar: “Los estudios en Wuhan, China, donde surgió el coronavirus el pasado diciembre, mostraron que, comparados con personas que no fuman, los fumadores eran 1,4 veces más propensos a presentar síntomas graves de COVID-19 y 2,4 veces más propensos a ser internados en unidades de cuidados intensivos, requerir respiradores mecánicos o fallecer”.

En un reciente metaanálisis llevado a cabo por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) que buscaba la relación entre tabaquismo y la COVID-19, se determinó que los fumadores tienen casi el doble de posibilidades de progresión grave de la enfermedad. La Semfyc, además de mayores complicaciones, señala la mayor probabilidad de contagio debido a gestos como llevarse la mano con el cigarrillo a la boca o compartir ceniceros no privados. 

Pero ¿cuál es la relación entre el tabaquismo y el desarrollo de esta progresión grave de la enfermedad? Según datos, publicados recientemente en la revista Developmental Cell, existen cada vez más evidencias de que el humo de los cigarrillos estimula a los pulmones a producir más ACE2, que es una enzima conversora de angiotensina 2. Y esta proteína es precisamente la que el virus utiliza para ingresar en las células. Sin embargo, el dato positivo es que, según parece, dejar de fumar puede reducir este riesgo.

El tabaquismo puede ser también la causa por la que en España hayan fallecido, debido a la enfermedad, más hombres que mujeres. Al menos este es el argumento sostenido por los investigadores Javier C. Vázquez, investigador del centro NutriNeuro del Neurocampus en Bordeaux, afiliado a la Universidad de Bordeaux, y Diego Redolar, vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Salud e investigador del grupo de investigación Cognitive NeuroLab de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).  Redolar señala, como dato interesante que ha aportado luz a este argumento, que el índice de mortalidad posterior al 5 de abril se ubicara en un 8% entre los hombres y un 4% entre las mujeres. 

Los investigadores, que han publicado sendos papers sobre este tema en las revistas Tobacco Induced Diseases así como Tobacco Use Insights, señalan que esta cifra puede deberse a los datos de consumo de tabaco en ambos sexos que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2017 se situaron en un 25% entre los hombres y un  18% entre las mujeres.  

Es por tanto una evidencia que, ya sea entre las nuevas generaciones como en la población de más edad, el tabaquismo es un hábito urgente que erradicar y esta vez sí que está en nuestras manos poderlo lograr.

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