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El humor como terapia necesaria

Que el humor tiene un efecto positivo sobre nuestra salud y nuestra vida en general ha sido una evidencia cada vez más necesitada de respaldo científico. La integración de la terapia del humor en entornos sanitarios ha permitido observar sus beneficios directos e indirectos.

Esto es precisamente lo que entidades como la asociación sin ánimo de lucro Pallapupas Pallassos d’Hospital quiere resaltar para que su trabajo sea reconocido e incorporado como un servicio más en los hospitales. Pallapupas trabaja desde hace 20 años para crear un espacio para el humor durante el proceso de la enfermedad. Su objetivo es convertir los hospitales en espacios más amables y llenos de vida mediante actuaciones artísticas, con un método propio, orientadas a la infancia y a los adultos. Los Pallapupas trabajan codo con codo con el personal sanitario como apoyo a los tratamientos y protocolos médicos.

Los estudios vida: creando la evidencia

Para comprobar el efecto de las intervenciones de los payasos de hospital, Pallapupas decidió impulsar una serie de ensayos, los Estudios VIDA: Evaluación del impacto del programa Pallapupas en pacientes de todas las edades.

El primero de esta serie de ensayos, publicado recientemente por la revista Arts&Health, ha sido llevado a cabo por la Dra. Anna Casellas-Grau, investigadora del Instituto Catalán de Oncología (ICO) y financiado por la Fundació Nous Cims. Con él se ha querido evaluar el impacto psicológico y físico de los payasos de hospital en pacientes adultos con cáncer y sus acompañantes, así como la transformación del entorno del personal sanitario que trabaja con estos pacientes.

Este estudio nos deja dos evidencias concluyentes sobre la intervención de los payasos de hospital:

  • ayuda a reducir el nivel de los síntomas psicológicos en los pacientes adultos con cáncer y en sus acompañantes.
  • favorece la reducción del estrés de los propios profesionales sanitarios, a la vez que facilita su intervención en los pacientes.

Para llevarlo a cabo se evaluó a 99 pacientes con cáncer y 113 acompañantes tanto antes como después de las intervenciones realizadas por los payasos de hospital y se entrevistó a 31 profesionales de la salud sobre los posibles efectos de su presencia en el centro.

Así, se ha podido ver cómo se lograba reducir el miedo en los pacientes oncológicos en un 32%; se mejoraba significativamente la ansiedad, que se reducía hasta en un 39%; y disminuía la sensación de enojo en un 40%. Las intervenciones, a su vez, lograban que aumentara la sensación de felicidad en un 43%.

En cuanto a los acompañantes, los resultados mostraron efectos incluso mayores ya que estos sufren también repercusiones emocionales. De esta forma, se lograba que en un 40% se redujeran las preocupaciones y en un 50% la tristeza, y que las ganas de reír aumentaran en un 87%.

En relación con los profesionales sanitarios, los datos obtenidos mostraron que las ganas de reír entre los profesionales aumentaban hasta en un 87%, y el bienestar en un 70%.

Más información en la página de los estudios: https://pallapupas.org/vadenassos/ 

Descargar el documento Humor como terapia (PDF)

El humor y el personal sanitario en momentos límite

Entre las principales consecuencias que ha provocado la pandemia causada por la COVID19 está el desgaste físico y emocional al que ha sido sometido el personal sanitario de los centros hospitalarios. No solo han tenido que gestionar las responsabilidades médicas propias de una crisis sanitaria sin precedentes, sino que además han tenido que enfrentarse a escenarios inusitados que sin duda han hecho mella en sus estados de ánimo.

Pallapupas quiso explicar a través de la realización del webinar “El humor como herramienta de salud emocional en momentos de adversidad” su experiencia durante los peores momentos de esta crisis sanitaria y cómo, incluso en estas situaciones extremas, el humor sigue siendo una herramienta importante para la salud emocional.

El evento llevado a cabo el pasado junio contó con la participación de Meritxell Cucala, enfermera responsable de Proyectos e Innovación y del programa de voluntariado en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau; el Dr. Andrés Morgenstern, médico especialista en Cuidados Paliativos del Hospital Materno-Infantil de Vall d’Hebron, Antoni Calvo, director de la Fundació Galatea y del Programa de Protección Social del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB), y Angie Rosales, fundadora y directora de Pallapupas. Estuvo moderado por nuestra directora, la Dra. Margarida Mas, quien es a su vez delegada territorial en Cataluña de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS).

Sobre las consecuencias emocionales en el personal sanitario, Antoni Calvo señaló: “Esta pandemia se ha caracterizado por un alto grado de incerteza. No conocíamos la enfermedad y no sabíamos mucho acerca de cómo se comportaría. Esta incerteza para los profesionales sanitarios acaba causando un gran sufrimiento y por eso la atención psicológica ha tenido una especial trascendencia durante la gestión de los peores momentos de la crisis”.

Es por esto que Calvo subrayó la necesidad de una formación para utilizar el humor en situaciones de gran estrés. Este tipo de ayuda puede ser fundamental, teniendo en cuenta que las emociones pueden afectar al sistema inmunológico. Con respecto a eso, afirmó: “No me tomaría a broma que se utilice para reforzar el sistema inmunológico. El humor es vírico, puede haber pandemias positivas”.

Por su parte Andrés Morgenstern, médico especialista en Cuidados Paliativos del Hospital Materno-Infantil de Vall d’Hebron, manifestó: “Para poder cuidar a los pacientes que se encuentran en estas situaciones tan complicadas, los médicos primero deben aprender a tener cuidado de ellos mismos. En este sentido el humor es una herramienta fundamental que nos puede ayudar a sobrellevar riesgos como el agotamiento emocional en momentos complicados”.

Sin embargo, hacer reír a los demás no es algo sencillo, sino que se requiere una formación que ayude a entender y leer los ambientes que se crean en estos entornos para saber cómo actuar en cada momento. “Esto es una formación que falta ahora mismo en los grados de las carreras sanitarias. Necesitamos incidir en este sentido en la importancia de mejorar la comunicación entre médico y paciente, algo en lo que el humor es una herramienta esencial”, añadió Andrés Morgenstern.

La aceptación del humor como herramienta terapéutica por parte de los centros sanitarios ha sido una de las barreras a vencer, tal y como comentó Meritxell Cucala, enfermera responsable de Proyectos e Innovación y del programa de voluntariado en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, sobre su experiencia en el Hospital de Sant Pau: “Ha costado mucho en instituciones tan serias como la nuestra que el humor entrara, pero poco a poco gracias al trabajo de los Pallapupas se ha ido haciendo un hueco. Ahora, tras los momentos más duros que hemos vivido con la pandemia de la COVID-19, el humor está regresando y ha supuesto una verdadera bocanada de aire fresco para todos los profesionales”.

Por este motivo Angie Rosales, fundadora y directora de Pallapupas, señaló: “Hay situaciones tan extremas que sin el humor pueden ser imposibles de soportar” y justificó: “En este sentido, el humor nos ayudará a humanizar la atención sanitaria”. Rosales además manifestó que la labor de advocacy que entidades como Pallapupas llevan a cabo es fundamental para introducir el humor en los centros sanitarios, así como para involucrar aliados que apoyen esta tarea.

Otras experiencias exitosas del humor en los hospitales

Desde hace ya varios años, se viene discutiendo el verdadero valor que tiene el humor tanto en la recuperación  de los pacientes como en el estado de ánimo de los profesionales sanitarios.

En octubre del año pasado la revista Journal of Clinical Nursing publicó un estudio que analizaba cómo el humor contribuye a reducir el nivel de estrés del profesional de enfermería. En él participaron un total de 236 enfermeras de un hospital regional de Taiwán y se puso de relieve la necesidad de que los administradores de hospitales presten una mayor atención al estrés laboral del personal de enfermería. Como sugerencias, el estudio apuntó el proporcionar al personal sanitario cursos de gestión del estrés y cultivar la competencia humorística como una manera de aliviar el estrés laboral.

Y en cuanto a los pacientes,  la Johns Hopkins Magazine señalaba cómo debe hacerse un uso adecuado de lo que han llamado “humor terapéutico”. Este, según la revista, “no significa ponerle una serie de frases a un paciente desprevenido, o burlarse de él o usar el sarcasmo. Se trata de sintonizar con la forma en que un paciente ve su situación”.

En un artículo sobre el uso del humor como método de intervención terapéutica en menores afectados por procesos oncológicos publicado por la Revista de Estudios Históricos se concluye: “El empleo del humor no soluciona ningún problema en sí mismo, pero puede cambiar la forma de abordar la enfermedad y, por tanto, constituye una estrategia activa de afrontamiento”.

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