Go to Top

La pandemia no debe opacar la gravedad del cáncer

En diciembre de 2020 se publicaba el estudio “Impacto sanitario del coronavirus en la atención hospitalaria a pacientes oncohematológicos” realizado conjuntamente por la Sociedad Española de Anatomía Patológica (SEAP), la Sociedad Española de Enfermería Oncológica (SEEO), la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR), así como la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

En él se ponía de manifiesto una tendencia preocupante que debe hacernos reflexionar como comunicadores científicos: el número de pacientes oncológicos diagnosticados por primera vez había bajado un 21% durante el confinamiento. Aunque el estudio se limitó a cuantificar la magnitud del impacto de la primera ola de la pandemia en pacientes oncohematológicos, esta tendencia se podría extrapolar a otros tipos de cáncer.

El descenso, como es lógico, se debió a la suspensión de la actividad asistencial durante la etapa más severa del confinamiento y al temor de los pacientes a visitar sus centros hospitalarios por miedo a contagios.

En una entrevista con la cadena SER el Dr. Josep Tabernero, jefe de Oncología Médica del Hospital Vall d´Hebron, apuntaba a una disminución de los diagnósticos patológicos del 15% durante todo el año 2020. Sin embargo, el doctor Tabernero ofrece un nuevo punto de vista con relación a esa disminución:

“Pensemos que el cáncer es una enfermedad, sobre todo, de la gente mayor, y lamentablemente ha habido enfermos que han muerto de COVID-19 que aún no estaban diagnosticados de un cáncer, que estaban en proceso o que estaban con síntomas de cáncer y no se habían dado cuenta”, señala.

“Se han detectado algunos casos que se diagnostican un poco más avanzados que otros años, no tanto entre los enfermos que están en programas de screening, porque estos se intentan diagnosticar en una fase muy precoz, pero sobre todo en enfermedades que ya de por sí se detectan en situaciones más avanzadas”.

Sin embargo, el Dr. Tabernero apunta que la situación vivida durante la primera ola no se ha repetido durante la segunda y la tercera, tanto debido a una mejora en la organización de los centros hospitalarios como en los tratamientos para tratar la COVID-19.

Y señala como ejemplo la cifra récord de participación de pacientes en ensayos alcanzada durante el 2020, una muestra de que la actividad asistencial y de investigación no se ha detenido. Según datos divulgados por la Unidad de Investigación de Terapia Molecular del Cáncer (UITM)Fundación “la Caixa” del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), integrada en el Campus Vall d’Hebron, se alcanzó una cifra récord incluyendo a 1.262 pacientes en 256 ensayos clínicos, 74 de los cuales son ensayos que se iniciaron el año pasado. Esto supone 140 pacientes más tratados respecto al mismo periodo del año anterior.

Aunque nuestro trabajo como comunicadores no puede modificar directamente el transcurso de esta pandemia ni las medidas sanitarias que deban tomarse, sí que nos corresponde la educación y la concienciación sobre la necesidad de prestar atención a otras enfermedades también graves y con una alta incidencia.

Es necesario evidenciar el impacto que tanto la aparición de la pandemia como el consiguiente confinamiento han tenido sobre el bienestar emocional y físico de los pacientes oncológicos. En un   estudio publicado por la revista The Oncologist en noviembre de 2020, se analizaron las consecuencias del confinamiento sobre todo en pacientes de cáncer de mama y pulmón, y se llegó a la conclusión de que los temores de los pacientes estaban centrados principalmente en relación con los retrasos en la atención, las cancelaciones de los tratamientos o con su situación de vulnerabilidad. Los investigadores, sin embargo, destacaron la importancia de las redes sociales y cómo estas podían ayudar en situaciones en las que los pacientes expresaban miedo o negativismo.

En este sentido son varias las guías y recomendaciones dirigidas a los profesionales sanitarios para ayudarles a facilitar la comunicación con los pacientes en estos momentos de incertidumbre, como es el caso del Rogel Cancer Center de la Universidad de Michigan, en cuya guía no solo se abordan aspectos prácticos tales como comunicar casos de cancelaciones o retrasos, sino que también pretende ayudar a gestionar las emociones de los pacientes y crear un ambiente de empatía.

En cuanto a los medios de comunicación, y aunque las noticias sobre la COVID-19 empiezan a dar paso a otras informaciones, como señala un análisis de The Lancet Planetary Health en el que  se destaca la caída en la cobertura mediática a pesar del incremento de la gravedad de la pandemia y en el que se incluyeron publicaciones en 11 idiomas, la predominancia de la temática sigue desplazando otros temas y, en concreto, la información sobre el cáncer.

Según datos de la Fundación Fero publicados en sus redes sociales, las noticias sobre la COVID-19 superaron, el año pasado, 22 veces el volumen de noticias sobre el cáncer, y subrayan, a manera de recordatorio, que “el cáncer sigue siendo la primera causa de muerte: 297,8 fallecidos por cada 100.000” de acuerdo con la SEOM. Estos datos de repercusión mediática también se corroboran con los percibidos por otros clientes de Galènia en el ámbito de la investigación oncológica, en los que se ven reducidos en un 50%, aproximadamente, las informaciones sobre investigación oncológica aparecidas en los medios de comunicación.

Esto nos debe llevar a pensar en la responsabilidad de continuar comunicando información de interés para aquellos colectivos que se han visto desplazados por esta crisis sanitaria. Merece, además, una reflexión aparte de cómo otras tendencias, que ya hemos analizado en este blog tales como la telemedicina o las redes sociales, cobran especial importancia en momentos en los que los canales tradicionales se ven abrumados por la inmediatez y el volumen de datos.

Aunque la pandemia de la COVID-19 ha supuesto una crisis sanitaria sin precedentes debemos seguir comunicando sobre la importancia de otras enfermedades que alcanzan también cifras de pandemia y que tienen un gran impacto mundial, como es el cáncer.

Share Button