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Las tendencias en salud para 2021

Cuando hace un año nos aventurábamos a predecir lo que serían las tendencias en salud para el año 2020, poco nos podíamos imaginar que algunas de ellas experimentarían un crecimiento exponencial y serían casi indispensables, como es el caso de la telemedicina.

En esa ocasión, además, mencionábamos: la salud personalizada, la inteligencia artificial, la importancia de los datos, así como las alianzas estratégicas. Y, aunque efectivamente vimos un auge en la utilización de estas tendencias, también es cierto que su implantación y uso se llevaron a cabo bajo circunstancias excepcionales y, en muchas ocasiones, en tiempo récord.

Para el 2021, y con la lección aprendida sobre los pros y los contras de las tendencias, nos aventuramos nuevamente a sugerir el listado de las cinco predominantes para 2021. Algunas de ellas ya están consolidadas y otras han irrumpido en el sector para cambiar la forma en la que se gestiona la salud.

Telemedicina

Tal y como señalaba Elena Torrente, Digital Health Development Deputy Director en DKV durante la pasada edición del BHH Summit, sobre la utilización de la telemedicina durante la crisis producida por la COVID-19 y su consecuente confinamiento: “Hemos podido ver como nos ha ayudado a aliviar la presión del sistema sanitario, ha reducido el riesgo de infección y ha mejorado la accesibilidad, con un mayor confort y menor tiempo invertido por parte de los pacientes. Hemos visto que funciona y ha venido para quedarse definitivamente”.

Durante las etapas más severas del confinamiento fue la única posibilidad de que los pacientes con enfermedades crónicas, tales como diabetes o enfermedades cardíacas, pudieran comunicarse con sus facultativos. Además, se generalizó la existencia de apps para ayudarles a gestionar su enfermedad, como por ejemplo a través de la monitorización de la glucemia o del ritmo cardíaco, e incluso permitirles una mejor adherencia al tratamiento.

Ya en abril el diario económico Cinco Días en el artículo El coronavirus impulsa la telemedicina en España exponía un incremento en su utilización. Según el diario, mediQuo, una aplicación médica dirigida a profesionales, había aumentado sus descargas en un 37% durante el confinamiento. Lo mismo sucedía con Sanitas que, a través de su seguro digital Blua, había atendido hasta 5.000 videoconsultas diarias, mientras que antes de la crisis sanitaria llegaban a cerca de unas 300.

Salud preventiva y personalizada

 El agravamiento de los síntomas de la COVID-19 en pacientes con enfermedades crónicas u otros condicionantes tales como la obesidad ha puesto de manifiesto la necesidad de contar con políticas de prevención de estas enfermedades. Esta crisis ha evidenciado que, a pesar de la cronificación en la que el paciente puede alcanzar un manejo efectivo de la enfermedad, estas enfermedades siguen considerándose factores de riesgo y no hay que minimizarlas.

Es por esto que puede esperarse que haya una mayor concienciación sobre aspectos que benefician la salud y en los que se enfoca el sector del wellness, tales como el ejercicio físico, la alimentación saludable, el control del estrés y el sueño.

Por otra parte, la tendencia a contar con más herramientas que permitan tratar al paciente de forma personalizada no solo le beneficiará personalmente al asumir el manejo de la enfermedad, sino que también benficiará al sistema sanitario en su conjunto.

En declaraciones a The National Law Review, el Dr. Edward Abrahams, de la Personalized Medicine Coalition (PMC) de Estados Unidos, comentaba: “Por el momento, solo tenemos pruebas anecdóticas de que la medicina personalizada puede aportar beneficios tanto clínicos como económicos, por lo que la PMC está investigando para demostrar que incluso si las terapias individuales tienen un precio elevado, como de hecho ocurre con muchas de ellas, pueden producir y producirán un ahorro de costes si las dirigimos solo a aquellos pacientes que se beneficiarán de ellas”.

Realidad virtual y realidad aumentada

La realidad virtual y la realidad aumentada tienen beneficios tangibles no solo para pacientes, a los que ofrecen una mayor educación sobre su enfermedad, la oportunidad de tomar mejores decisiones, así como un contacto más rápido con su especialista, sino también para los profesionales sanitarios.

La realidad virtual, por ejemplo, se introduce en las aulas ofreciendo entrenamiento a los estudiantes de medicina sobre temas complejos y difíciles de explicar de otra manera. Y en la práctica clínica ofrece distintas aplicaciones para facilitar la preparación para una cirugía y la posterior rehabilitación del paciente.

En un artículo reciente la publicación MedCity News ofrece dos ejemplos de la utilización de la realidad aumentada en medicina, tales como los smart glasses, que despliegan información del paciente durante la cirugía y los escáneres para detectar fácilmente las venas  al aplicar inyecciones intravenosas.

Salud mental

Según datos de la ONU: “La pandemia de COVID-19 ha perturbado o paralizado los servicios de salud mental esenciales del 93% de los ‎países del mundo, en tanto que aumenta la demanda”. El estudio ha recogido los datos de los efectos  de la COVID-19 sobre el acceso a los servicios de salud mental en 130 países.

Por ejemplo, según los datos divulgados: “Más del 60% de los países señaló perturbaciones de los servicios de salud mental destinados a las ‎personas vulnerables, incluidos los niños y los adolescentes (72%), las personas mayores (70%) y las ‎mujeres que requieren servicios prenatales o postnatales (61%); el 67% observaba perturbaciones en los servicios de orientación psicológica y de psicoterapia; el 65% ‎en los servicios esenciales de reducción de riesgos y el 45% en los tratamientos de mantenimiento ‎con agonistas de opiáceos para los adictos a los opiáceos”.‎

En el caso de España, la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) participa en el equipo internacional Respond, formado por expertos de nueve países, que durante los próximos tres años estudiará los efectos que la pandemia de COVID-19 ha producido sobre el bienestar y la salud mental de los ciudadanos.

El programa Respond cuenta con la participación de ocho países europeos –Alemania, Bélgica, España, Francia, Italia, Países Bajos, Reino Unido y Suecia– y Australia, y estudiará los efectos de las diferentes medidas tomadas por los gobiernos en respuesta a la crisis de la COVID-19 sobre el bienestar y la salud mental de los ciudadanos.

Infraestructura cloud y big data

En septiembre pasado Microsoft anunciaba el lanzamiento de Microsoft Cloud Healthcare, una herramienta que “ayuda a las organizaciones sanitarias a acelerar la transformación digital, capacitándolas para ofrecer valor añadido de una forma inmediata”.

Este producto se une a las propuestas de AWS y Google, que  también han desarrollado sus respectivas soluciones dirigidas al sector salud con  Amazon Healthcare Providers Innovation y Google Cloud, respectivamente.

La infraestructura cloud permite a las instituciones sanitarias el almacenamiento en la nube de la gran cantidad de datos que generan y a un coste menor que un almacenamiento tradicional. Además, permite la interactividad entre instituciones intercambiando información, imágenes y otros datos de interés que puedan ayudar tanto a la investigación como a la atención de los pacientes.

La crisis de la COVID-19 reforzó aquellas tendencias en sanidad que facilitan la comunicación y agilizan los servicios. Los ingentes esfuerzos de los sistemas sanitarios para ponerse al día han permitido que en un corto periodo de tiempo se adoptasen procesos y herramientas rápidas y ágiles o se descartasen los menos productivos. Sin duda una lección difícil de aprender, pero de la que se beneficiará el sistema a corto y medio plazo.

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