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Una mHealth más madura busca su sitio en los sistemas sanitarios

mHealth BCN Conference 2022

Barcelona, 22 de marzo de 2022. La irrupción y el posterior desarrollo de los teléfonos inteligentes ha cambiado muchos ámbitos de nuestra vida. Las grandes posibilidades que nos ofrecen han servido para hacernos la vida más fácil y han supuesto la oportunidad de nuevas soluciones para problemas de siempre. En el ámbito de la salud también se ha producido un gran desarrollo de estas tecnologías y, así, ha nacido lo que se conoce como mHealth o salud móvil, es decir, la práctica de la medicina y la salud pública con el apoyo de dispositivos móviles. Tras unos primeros años salvajes, ahora parece que la situación se va asentando, con una mHealth cada vez más madura que busca su sitio en los sistemas sanitarios. Pero todavía restan muchas barreras para conseguir su plena integración.

Para profundizar sobre los retos que tiene la mHealth por delante y para analizar también cuál es el momento actual que está viviendo, la Fundación iSYS organizó una mesa redonda dentro de la mHealth BCN Conference, celebrada el pasado 24 de febrero, en la que reunió a diferentes expertos que han coincidido en cómo ha madurado el sector en los últimos años, pero que incidieron en que aún persisten dudas sobre cómo utilizar todo su potencial y, sobre todo, cómo lograr que pueda tener cabida dentro de los sistemas sanitarios de todo el mundo.

Jaime del Barrio, Imma Grau, Francesc García-Cuyàs y Xavier Bayona

Jaime del Barrio, Imma Grau, Francesc García-Cuyàs y Xavier Bayona

Así, por ejemplo, Jaime del Barrio, presidente de la Asociación Salud Digital, explicaba que la mHealth es ya una realidad consolidada. “Llevamos años hablando de la mHealth y ya nos tiene que quedar claro que no es una moda pasajera. Aun así, sigue habiendo mucha resistencia, sobre todo de los profesionales sanitarios, que creo que deberían liderar cambios que ya se tendrían que haber producido. Estamos ante un cambio de paradigma y debemos entender que la solución no pasa por poner tecnología a lo que ya estamos haciendo, sino que hemos de buscar la eficiencia apoyados en ella”.

Un mercado más maduro y profesional

Las posibilidades que se vislumbraban con el nacimiento de los teléfonos móviles inteligentes provocaron que el mercado se llenase con multitud de aplicaciones, en los primeros años. Tantas, que llegaron a ser hasta 350.000, en su momento más álgido. Fue entonces cuando se vio la necesidad de establecer algún tipo de criterio o guías que ayudasen a discernir entre aquel alud de aplicaciones. Una de las iniciativas que surgieron fue, precisamente, el ranking desarrollado por la Fundación iSYS, cuyas primeras recomendaciones fueron en 2014.

Hoy, aunque sigue habiendo una gran multitud de aplicaciones móviles de salud, las cosas se han encauzado, en cierta medida, y la euforia de los primeros años ha dado paso a un mercado más maduro, lo que se ha traducido en una considerable reducción en el número de aplicaciones disponibles. “Nosotros hemos podido comprobar que el 50% de las que recomendamos en nuestro primer ranking han desaparecido. Y en este año hemos pasado de las 350.000 aplicaciones a tan solo 90.000. Sigue siendo un mercado muy abierto, pero que se está volviendo más especializado”, comentó Imma Grau, presidenta de la Fundación iSYS, que señaló como una mHealth más madura busca ahora su sitio.

Imma Grau y Francesc García-Cuyàs

Imma Grau y Francesc García-Cuyàs

Jaime del Barrio también quiso apuntar que, a pesar de los grandes números, el mercado no es tan abierto como pueda parecer. “Es cierto que llegó a haber más de 300.000 aplicaciones, pero tan solo 41 de ellas suponían más del 50% de las descargas. Es verdad que ahora son solo 90.000, pero muy pocas nos cambian realmente la vida”.

En esta profesionalización del mercado de las aplicaciones móviles ha influido la necesidad de grandes inversiones económicas para poder hacer frente a la regulación que se ha ido desarrollando para su control. También ha influido, sin duda, la necesidad de demostrar no solo su utilidad, sino también su usabilidad. “Hemos pasado de un primer momento de mucho ruido y buena voluntad a otro mercado más especializado y profesionalizado, donde, sin embargo, vemos que siguen teniendo cabida iniciativas con una vertiente más social”, añadió Imma Grau.

El reto de la evaluación de las aplicaciones móviles

Aunque en el mercado hay más de 90.000 aplicaciones de salud móvil, tan solo 250 tienen ahora mismo posibilidad de copago en los sistemas de salud. Su incorporación no está siendo sencilla, ya que ha sido preciso desarrollar nuevos sistemas de evaluación por parte de las agencias reguladoras, como es el caso de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS). “Nuestro objetivo es velar por la calidad a través de la evaluación de las tecnologías sanitarias. Todavía estamos aprendiendo cómo evaluar las aplicaciones móviles, y para ello nos fijamos en algunos modelos, como el de Alemania”, explicó Xavier Bayona, director de AQuAS.

De esta forma, Bayona continuó señalando que primeramente es preciso evaluar, antes de su salida al mercado, qué va a aportar esta nueva aplicación, centrándose fundamentalmente en saber si viene a sustituir algo o viene a complementarlo. Y, una vez que ha salido al mercado, es necesario continuar con su monitorización: “Todo esto tiene como objetivo poder saber si ese dispositivo aporta valor al sistema sanitario o no, y a partir de ahí plantearse la posibilidad de financiar o cofinanciar esta nueva tecnología”, añadió el director de AQuAS.

Las barreras que se encuentra la mHealth en España

Uno de los principales obstáculos que señalaron durante la mesa los expertos fue la dificultad de conseguir vencer la resistencia que presentan muchos de los profesionales sanitarios para el uso de estas nuevas aplicaciones. El hecho de que no se ve muchas veces el beneficio inmediato que se logra con su uso y el añadir una nueva tarea a unas agendas ya de por sí sobrecargadas no ayudan, en este sentido. “Para vencer esta resistencia es fundamental difundir historias de éxito. Esta divulgación ayudará a hacer frente a los temores que puedan tener”, apuntó Imma Grau.

Jaime del Barrio coincidió en señalar esta resistencia al cambio, que, además, viene agravada por el hecho de que en la actualidad muchos de los sistemas que se han instalado en los centros sanitarios no son interoperables entre sí. “Sin embargo, la pandemia nos ha enseñado que la digitalización es algo global, disruptivo y rápido. Pero, ahora que la situación se ha normalizado, estamos viendo que se vuelve a lo mismo de antes”.

Para Xavier Bayona también supone un importante obstáculo, para estas nuevas aplicaciones, que muchas veces no se tienen en cuenta las necesidades reales, tanto del mercado como de los pacientes. “No se exploran realmente estas necesidades y se acaban desarrollando aplicaciones que pueden ser muy buenas, pero que no son percibidas como necesarias”. En este sentido, Francesc García-Cuyàs, presidente de la Sociedad Catalana de Salud Digital, apuntó la necesidad de cocrear estas aplicaciones con profesionales sanitarios: “Hemos de entender, además, que no basta con la prescripción de la aplicación móvil, ya que esto aporta poco valor, sino que es necesario insistir en un seguimiento conjunto con el paciente”.

Xavier Bayona

Xavier Bayona

El aumento de la brecha entre lo público y lo privado

La dificultad para conseguir la financiación por parte de los sistemas sanitarios públicos está motivando que muchas de estas soluciones se dirijan al sector privado, que sí tiene capacidad de compra y una mayor agilidad a la hora de incorporar novedades que aporten valor. “Ya existe una brecha entre lo público y lo privado que, en los próximos cinco años, aumentará mucho más. El debate no está en si habrá una sanidad para gente con recursos de forma presencial y una para quienes no los tienen a través de aplicaciones móviles. Este no es el punto, ya que lo que parece suceder es más bien al contrario”, explicó Jaime del Barrio.

El presidente de la Asociación Salud Digital apuntó, durante su intervención, que uno de los grandes problemas actuales es la ineficiencia de los sistemas sanitarios, en donde el 50% de la gente con más de 65 años acapara el 75% de las inversiones y en el que la adherencia a los tratamientos está suponiendo un gran reto. “Tradicionalmente, los pacientes cardiovasculares, con un 56%, eran los que estaban logrando una mejor adherencia, mientras que, con un 26%, los peores eran los pacientes con enfermedades mentales. Con la aplicación de soluciones de telesalud, estamos viendo que estos últimos están mejorando mucho en lo que se refiere a la adherencia”.

En definitiva, la mesa llegó a la conclusión de que la salud digital ha venido para quedarse, con sus luces y sus sombras. No todo es perfecto en lo que se refiere al uso de las aplicaciones móviles. Sin ir más lejos, la gestión de los datos que generan, de gran valor, es una de las principales preocupaciones. Pero está claro que tienen el potencial de poder mejorar la eficiencia de los sistemas sanitarios, como incidió Jaime del Barrio. “Estamos enfrentando toda una serie de cambios del modelo actual, donde la tecnología es una parte más, pero no la única. Si algo es ineficiente seguirá siéndolo, aunque le pongamos tecnología. Es importante entender que no podemos seguir ignorando a los pacientes y que, si estas aplicaciones realmente solucionan problemas, las acabaremos adoptando”. Ahora, una mHealth más madura busca su sitio en los sistemas sanitarios.

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