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ASCO 2021: resumen

Al igual que el año pasado, el congreso más importante de oncología a escala mundial, ASCO, se realizó de forma virtual, lo que, sin embargo, no restó importancia a los significativos avances que los investigadores en la lucha contra el cáncer han realizado durante el pasado año.

Es verdad que el contexto no fue fácil y que los datos de detección del cáncer durante un año marcado por la pandemia han sido alarmantes; no obstante, siempre hay sitio para la esperanza, y los resultados expuestos durante el congreso así lo demuestran.

Si se tuviesen que dividir en grandes bloques las temáticas abordadas por su atractivo e importancia, sin duda las terapias dirigidas y la inmunoterapia alcanzarían un amplio margen, debido a los destacados resultados obtenidos en cada una de ellas en años recientes.

Por otra parte, no debemos olvidar que ASCO también se convierte en el escaparate idóneo para que las compañías farmacéuticas y biotecnológicas presenten sus pipelines y acuerdos comerciales, lo que hace de este congreso un evento crucial para la comunidad oncológica mundial.

Terapias dirigidas

Una semana antes de la conferencia, Amgen obtuvo la aprobación de la FDA para el Sotorasib (LumakrasTM), el primer fármaco aprobado para tratar los cánceres provocados por una mutación del gen KRAS. Su aprobación en cáncer de pulmón no microcítico se basó en una tasa de respuesta objetiva del 36% observada en un estudio abierto que evaluó la terapia en 124 pacientes. Esos datos mostraron una supervivencia global de 12,5 meses a partir de la fecha de corte.

Además, Johnson & Johnson también recibía la aprobación de Rybrevant como tratamiento para pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas cuyos tumores tienen una determinada firma genética: una alteración en la región del exón 20 del gen EGFR. La respuesta global, en este caso, fue de un 40% y la supervivencia global de 22,8 meses, frente a los 13,1 de los tratados con las terapias estándar.

Novartis, por su parte, dio a conocer los resultados de un estudio fase 3 del 177LU-PSMA-617, una radioterapia que se une a una proteína sobreexpresada en las células del cáncer de próstata y que espera su aprobación por parte de la FDA, así como su posible aplicación en otros tipos de cáncer.

Sin embargo, uno de los estudios que acapararon mayor atención fue el Olympia, en el que hubo participación española, a través de Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), que forma parte del Campus Vall d’Hebron, del grupo cooperativo SOLTI y del grupo cooperativo GEICAM de investigación en cáncer de mama.

Los resultados, que fueron publicados en The New England Journal of Medicine y que fueron presentados en la sesión plenaria del congreso virtual de ASCO, demostraron que el uso de Lynparza® (olaparib), fármaco que inhibe la proteína PARP, clave en la reparación del ADN, cuya utilización actualmente está aprobada en pacientes con cáncer de mama metastásico, cáncer de ovario, cáncer de próstata y cáncer de páncreas, y con una alteración en los genes BRCA1 o BRCA2, puede usarse también en el tratamiento de esos cánceres en etapas tempranas. El Lynparza® desarrollado por Astra Zeneca y Merck ha demostrado su utilidad para evitar el riesgo de recaída en esas pacientes en un 42%.

Los casos asociados a las mutaciones BRCA 1 o BRCA 2 representan alrededor del 5% de todos los cánceres de mama. Cuando se tratan a tiempo, la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia pueden dar buenos resultados a las pacientes; sin embargo, la recurrencia suele ser común.

“Estos datos suponen un gran avance clínico, porque indican que las pacientes con una alteración genética hereditaria en BRCA1 o BRCA2 pueden recibir un tratamiento dirigido con un elevado impacto en su posibilidad de curarse, ya que estamos hablando de fases iniciales de la enfermedad”, explica la Dra. Judith Balmaña, responsable del Grupo de Genética del Cáncer y miembro de la Unidad de Cáncer de Mama de Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), que es coautora de la publicación, una de las investigadoras del estudio Olympia, que forma parte de su comité de dirección, en nombre del grupo SOLTI, y que también ha sido la copresidenta del subcomité de genética del estudio, en representación de VHIO.

Finalmente, las terapias dirigidas parecen ser también eficaces en el tratamiento de los tumores neuroendocrinos, tal como se demostró con el estudio de fase III COSMIC-311, liderado por el Dr. Jaume Capdevila, responsable de la Unidad de Tumores Neuroendocrinos del Hospital Universitario Vall d’Hebron e investigador del Grupo de Tumores Gastrointestinales y Endocrinos de Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), dentro del Campus Vall d’Hebron.

El estudio sirvió para demostrar la actividad del fármaco inhibidor multiquinasa cabozantinib en pacientes de cáncer diferenciado de tiroides refractario al yodo radiactivo y que han progresado después de una terapia previa antiangiogénica.

“Estos resultados son muy relevantes, porque los pacientes en los que se ha demostrado la eficacia de cabozantinib no disponen actualmente de ninguna opción de tratamiento que haya demostrado un impacto en el control de la enfermedad. Gracias a este estudio, ahora existe una nueva herramienta en nuestro arsenal terapéutico que ayuda a aumentar de forma significativa su supervivencia, abriendo una nueva opción de tratamiento para pacientes para los que ya no había otras posibilidades”, explica el Dr. Jaume Capdevila, quien recalca que cabozantinib es el primer fármaco que ha demostrado eficacia en una situación de progresión a otros inhibidores multiquinasa.

Inmunoterapia

En cuanto a los avances en inmunoterapia, Bristol Myers Squibb presentó los primeros datos del estudio fase III en melanoma avanzado de la combinación de LAG-3 (relatlimab) y PD-1 (Opdivo) con Opdivo solo. Relatlimab es un fármaco de anticuerpos que se dirige a una proteína de punto de control diferente llamada LAG-3.

La combinación de relatlimab y nivolumab (Opdivo), el inhibidor de PD-1 de Bristol, funcionó mejor para detener la progresión del melanoma en comparación con nivolumab solo. Los resultados de Bristol en la fase 3 contra el LAG-3 han servido para validar a otros con el mismo objetivo. Por ejemplo, el favezelimab de Merck para cáncer colorrectal o el eftilagimod de Immutep para pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas, y como tratamiento de segunda línea para el carcinoma de células escamosas de cabeza y cuello.

Fueron presentados también los resultados del estudio IMpower010, en el que ha participado Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), y que demostró que el uso de atezolizumab mejora la supervivencia libre de enfermedad (SLE) en pacientes con cáncer de pulmón resecado en estadio II-IIIA, PD-L1 positivo tras la cirugía y la quimioterapia adyuvante. Es la primera inmunoterapia que ha mostrado, hasta ahora, resultados positivos en un estudio fase III como tratamiento adyuvante en cáncer de pulmón.

“Es la primera vez que un ensayo de fase III demuestra que el uso de inmunoterapia después de la quimioterapia adyuvante puede ofrecer una opción de tratamiento prometedora que extienda la SLE en pacientes con CPNM resecado en estadio II-IIIA, particularmente en personas cuyos tumores expresan PD-L1; esto podría conllevar un cambio en la práctica clínica y una mejora clínicamente significativa para esos pacientes”, comentó la Dra. Enriqueta Felip, jefa del Grupo de Tumores Torácicos y Cáncer de Cabeza y Cuello de VHIO y parte del comité de dirección el ensayo.

En cuanto a cáncer colorrectal, se presentó el ensayo DESTINY-CRC01, un estudio multicéntrico abierto de fase II en el que se evaluaban los resultados de trastuzumab-deruxtecan, un anticuerpo conjugado que ha demostrado una eficacia prometedora en los pacientes de cáncer colorrectal metastásico RAS/BRAF nativo refractarios a terapias estándar que expresan HER2.

La Dra. Elena Élez, investigadora del Grupo de Tumores Gastrointestinales y Endocrinos de VHIO, señaló: “Una vez más, el conocimiento de la biología tumoral demuestra que es clave para el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas. El compuesto ha demostrado que tiene una interesante actividad en cáncer colorrectal metastásico sin mutación en RAS/BRAF y con sobreexpresión de HER2. Aunque se trata de una población muy seleccionada, supone una alternativa terapéutica potencial eficaz para esos pacientes. Esto tiene un particular interés, ya que se trata de enfermos con tumores refractarios a tratamiento estándar”.

Nueva diana contra el cáncer

En el transcurso de ASCO se divulgaron, además, datos correspondientes a una nueva diana contra el cáncer: la fusión genética NRG1, que se sobreexpresa en las células cancerosas pero no en las sanas. Merus, compañía con sede en los Países Bajos, está desarrollando un anticuerpo biespecífico, el zenocutuzumab, con el que se observó una reducción del tumor en cuatro tipos de cáncer: páncreas, mama, colangiocarcinoma y cáncer de pulmón no microcítico. Esto, según los últimos datos de estudio fase I/II, en el que se demostró también una tasa de respuesta global del 29% en 45 pacientes. Aunque aún queda por establecer si esos datos pueden ser suficientes para su eventual aprobación.

La información que se genera en ASCO es casi interminable, y tres días de congreso han dado paso a múltiples presentaciones, avances y esperanzas en la lucha contra el cáncer, una investigación que, afortunadamente, no se detiene nunca.

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