Go to Top

¿Será 2022 el año de la telemedicina?

Telemedicina

Durante años, la telemedicina fue una de las grandes tendencias en medicina que, sin embargo, no acababa de despegar. A pesar de todas sus ventajas, los pacientes y los profesionales no se decidían a apostar por ella y se mantenía como algo marginal en los sistemas sanitarios. Una opción poco explorada, a pesar de todas sus promesas y de las facilidades que unos smartphones cada vez más inteligentes ofrecían para su implantación. Tuvo que llegar una pandemia, la de la covid-19, para que la telemedicina recibiera un impulso definitivo que ha servido, o al menos parece, para el despegue de la telemedicina, un recurso que ha llegado para quedarse ¿Será 2022 el año de la telemedicina?

Ante la necesidad de reducir la presencialidad en los hospitales y los centros de atención primaria, buscando cortar las cadenas de transmisión del virus y minimizar los riesgos para la población más vulnerable, el recurso de la telemedicina se presentó como un faro de luz en los momentos más oscuros del confinamiento. Muchos expertos señalaron que aquello era solo el inicio de algo que se consolidaría ante la necesidad de ofrecer oxígeno a los sistemas sanitarios, que, si ya antes de la pandemia estaban estresados, tras meses de combatir con el SARS-CoV-2 están exhaustos. ¿Hasta qué punto de verdad la telemedicina se ha implantado y hacia dónde va?

España, líder en la implantación

En España, el uso de este recurso también se ha disparado en el último año. Una encuesta internacional realizada por Capterra en diferentes países mostraba, en julio de 2021, que un 62% de los españoles había usado alguna vez la telemedicina, de los cuales un 92% lo había hecho en el último año por primera vez. Esos datos colocaban a España por delante de países como Canadá, Reino Unido, Alemania y Francia, entre otros.

A pesar de este dato español, también resultaba llamativo ver en la encuesta que en el cómputo global un 61% de los participantes no la había utilizado nunca, siendo, por lo tanto, un camino todavía por explorar. Aunque ya sin la urgencia ni la necesidad ocasionadas por la crisis sanitaria, muchos han decidido volver a la presencialidad, lo que se ha notado en las cotizaciones de muchas empresas que se apuntaron al boom de los primeros meses de confinamiento ¿Será entonces 2022 el año de la telemedicina? Veamos algunas de las claves.

smartphone y telemedicina

Los smartphones han revolucionado la telemedicina

Mucho más que una llamada telefónica

Es necesario, sobre todo, entender que la telemedicina es mucho más que una consulta telefónica y que existen múltiples variantes en las que este recurso puede mejorar, a medida que también vamos superando escollos, tanto tecnológicos como de confianza por parte de pacientes y profesionales. El gran desarrollo de los smartphones está sirviendo, sin duda, para su desarrollo, y muchas personas ya emplean aplicaciones para registrar y hacer un seguimiento de su estado de salud.

Siguiendo con los datos de la encuesta de Capterra, un 62% de los encuestados empleaba aplicaciones de seguimiento de pasos, un 41% para monitorizar el sueño y un 35% de control de frecuencia cardiaca. Una de las patologías en las que el uso de la telemedicina está sin duda más avanzado es la diabetes, ya que sus pacientes aprovechan estas tecnologías para un mejor manejo y adherencia a los tratamientos. También en el manejo de largos supervivientes de enfermedades como el cáncer la telemedicina ha logrado grandes logros, que han sido más que evidentes tras la pandemia y la necesidad de reducir las visitas.

También está resultando muy importante en la aplicación de la telemedicina el desarrollo de los chatbots, sistemas de mensajería instantánea que preguntan al paciente los síntomas y, basados en la información y en la interacción, ayudan a hacer un primer cribado. Gracias a la mejora de la inteligencia artificial, cada vez son más útiles, aunque siguen despertando importantes recelos. Volviendo a la encuesta de Capterra, un 36% de los encuestados no estaban seguros de las posibles ventajas que podía conllevar este tipo de tecnología, y el término incomodidad era el más repetido cuando se trataba de indicar la postura de los pacientes a si la inteligencia artificial tuviese que dar un diagnóstico o prescribir un medicamento. A pesar de que los ejemplos de cómo la inteligencia artificial en determinados casos puede ayudar en el diagnóstico preciso de enfermedades como la demencia o a buscar nuevas combinaciones de fármacos para el tratamiento del cáncer.

¿Cirugía en remoto?

Uno de los grandes sueños de la telemedicina es poder operar a distancia. Durante años, las dificultades tecnológicas hacían que este desafío fuera más propio de una película de ciencia ficción que real. Pero el desarrollo de la tecnología 5G abrió en su momento una puerta que nos permite vislumbrar un panorama donde estas intervenciones a distancia se conviertan en una realidad. En el MWC de 2019, el Dr. Antonio de Lacy, jefe del Servicio de Cirugía Gastrointestinal del Hospital Clínic de Barcelona y uno de los más firmes defensores de la telemedicina, era capaz de monitorizar a distancia una intervención de laparoscopia, gracias a la latencia ultrabaja de las redes de nueva generación.

Por el momento, todavía no es posible que el cirujano se conecte con un robot para realizar la intervención desde la distancia, pero ser capaz de presenciar la intervención sin miedo a los retrasos que pongan en peligro la vida del paciente ya supone un gran avance. Se pretende así, por ejemplo, facilitar la equidad en el acceso a los mejores especialistas sin obligar a realizar grandes desplazamientos, y también ayudar en la formación de los profesionales, pensando sobre todo en países con bajos recursos.

Ayudando también a la sostenibilidad ambiental

Una de las grandes preocupaciones actuales es el cambio climático, que se hace cada vez más evidente. El calentamiento del planeta está suponiendo un importante reto al que hay que hacer frente y que, sin duda, tiene un importante eje de actuación en la atención hospitalaria. Por un lado, porque estos cambios que se producen están significando una mayor carga de atención, derivada de la aparición y la expansión de enfermedades de origen zoonótico o para poder atender a las víctimas de fenómenos derivados de este cambio, como pueden ser los grandes incendios, los huracanes o las olas de frío.

Pero también porque los hospitales no dejan de ser uno de los grandes generadores de este cambio, tanto por la generación de residuos como por el consumo de grandes recursos energéticos. Por eso, cada vez está siendo más importante desarrollar hospitales verdes. Y en este camino por conseguir que los hospitales y los centros de atención médica sean más sostenibles ambientalmente, la telemedicina también desempeña una función destacada.

Un centro hospitalario grande supone una gran cantidad de desplazamientos, tanto de sus profesionales como de los pacientes, pudiendo llegar a alcanzar hasta dos millones de consultas anuales, en un gran hospital, con todo lo que esto supone en términos de generación de contaminación. La atención a distancia puede ayudar a reducirlo de forma significativa, y por eso también se está explorando.

Telemedicina

La telemedicina ha venido para quedarse

Telemedicina, una alternativa que hay que tener muy en cuenta

En definitiva, la telemedicina ofrece muchas alternativas y la pandemia de covid-19 ha ayudado a superar algunos recelos que había antes. La necesidad ha obligado a que se hayan tenido que explorar, a veces incluso de manera muy experimental, muchas de las opciones de esta telemedicina, resolviéndose muchas de sus limitaciones. El uso cada vez más generalizado de smartphones también está sirviendo para romper de alguna manera la brecha tecnológica que podía dejar a buena parte de la población fuera de estos servicios, y cada vez más, e incluso de manera inconsciente, se están empezando a utilizar aplicaciones de telemedicina para gestionar nuestra salud.

Con el desarrollo de la inteligencia artificial y las redes de telefonía de nueva generación, también se está logrando poder superar muchas barreras, aunque la más importante sigue siendo el recelo que el uso de estos servicios genera tanto en pacientes como en profesionales. El mensaje sigue siendo que la telemedicina no ha venido para sustituir, ni mucho menos, a la medicina presencial, pero que, si queremos trabajar en la sostenibilidad del sistema sanitario y en mejorar la equidad en la atención, no podemos obviarla ¡Veremos si 2022 será finalmente el año de la telemedicina!

Share Button